1) Helme
En Huamanga año de 1801 ocurre esta tradición. En Cahuancalle, vivía un zapatero de unos cuarenta años de edad y que se había casado con una bellísima mujer llamada Rosa Tinoco. El zapatero Santos, que así se llamaba, le aderezaba como a una diosa a su esposa y le hacía vestir con las mejores telas. Como su profesión no le alcanzaba para darle el trato merecido a su bella esposa, hacía viajes continuos a Ica, de lo que obtenía pingues ganancias.
Pero, mientras hacía estas correrías, un joven de buena presencia se enamoró de Rosa. El era Hermenegildo Santa Cruz, conocido por antonomasia como “Helme”. Uno de los amigos de Santos, llamado: “El Fresco”, le avisó la traición que le hacía su esposa.
Santos para cerciorarse de su adúltera esposa, optó por un estratagema. Se alistó para otro viaje a Ica. La despedida fue solemne y sentida, con su arpa, baile y libaciones en la plazoleta de Carmencca.
Santos se alejó como de costumbre, pero a media noche estaba de regreso, de incógnito a su casa.
Terminó la noche con un jolgorio con su amante “Helme”, quien dormía en los brazos de Rosa, después de una borrachera de la madona.
¡Tan, tan!... toca la puerta: “Rosa, Rosa ábreme... Rosa se despierta y reconoce la voz de su esposo. Le sacude a su amante para que se escape... nada... nada... “huañuy puñuycho japillasunqui” le dice, llora... ruge... de rabia... y nada.
Mientras tanto, después de un gran planchazo, rompe la puerta y encuentra infraganti a su esposa. Saca Santos un puñal, y le hunde en el pecho de Helme, quien pasa a otra vida en estado etílico. Pero la crueldad de Santos fue salvaje. Delante de Rosa, que veía estupefacta aquel cuadro macabro, pálida y petrificada por la emoción de ese momento terrible, Santos impasible abre con su puñal la caja toráxica de Helme, y extrae su corazón, pone sobre la mesa y hace un picadillo de carne del órgano todavía sangrante, y le obliga a devorar a Rosa.
Después de hacerle comer aquel corazón de su amante, victima a Rosa, y dejándolos en un charco de sangre a los dos se fuga con rumbo desconocido.
Después de algunos años, fue capturado, puesto en manos de la justicia fue condenado a prisión por 25 años. Probablemente haya muerto en la cárcel de Huamanga.
Según noticias fidedignas, el expediente original de este proceso, está en una biblioteca de New York.
2) La Cena de los Cojos y Tuertos
Este relato cuenta que ocurrió por los años de 1553, cuando era Corregidor de Huamanga, Don Amador de Cabrera, hombre de un carácter endiablado, a él nadie le roncaba, porque el pobre monigote que lo contradecía, le templaba a bastonazo limpio.
En cierta oportunidad, se le ocurrió dar una ordenanza sui genéris. El bando propalado en las esquinas principales de Huamanga, con un tamborcillo barrilezco y su flautín consabido, era un poco más o menos así: “En vista de mi autoridad corregimental, mando y ordeno, que a la Misa Conventual de la Catedral , de 12 m ., no deberán asistir los cojos ni los tuertos, puesto que, esta Misa es solemne para gente de copete y campanillas marquesales item, item... dado en Huamanga a los tantos de, etc, etc...
Al oír esto, el Marqués Solís de Portocarrero que era tuerto, sacó copia literal del bando y fue donde su amigo, el Marqués de Mozobamba que era manco.
Amigo Marqués, le dijo: “que te parece el bando del quijotesco Corregidor Amador”? Tengo un plan, dijo Don Solís y le avisó muy bajito al oído del Marqués; luego, se rieron a mandíbula batiente los dos vejetes.
Para un día fijado, invitan al corregidor a un gran almuerzo en casa del Marqqués de Mozobamba, comida opípara y abundante, buen vino y mantel de lino finísimo. Le hacen sentar al Corregidor en la silla de preferencia presidiendo la comilona, pero, el detalle era, que en la mesa estaban presentes todos los cojos y tuertos de la ciudad de Huamanga.
Estaba más quisquilloso el Corregidor, ante esta pasada que le habían hecho su compadre el Marqués y los demás; en su abdomen, en lugar de atacar los alimentos los jugos pancreáticos y hepáticos, segregaban en abundancia el jugo bilioso, por lo cual estaba muy incómodo, aguardando en qué iba a terminar esta treta.
En momento de los postres, se levanta el Marqués Solís, y en un conceptuoso discurso de agradecimiento a toda la concurrencia, por haber asistido a este sencillo ágape, sacó de su bolsillo un sendo memorial, y leyó su contenido, que en tono muy respetuoso y muy humilde, pedían para todos los tuertos y cojos presentes, se les diera una misa especial a las 11 a .m., ya que por sus defectos físicos estaban vedados a asistir a misa de las doce, item, fecha y firmas.
El corregidor a pesar de ser hombre muy serio, reventó en una carcajada estruendosa, y concedió el permiso de las misas de once para los tuertos y cojos, ipso ipso e ipso jure.
Después de este decreto verbal, el Corregidor Cabrera, se retiró con sus despedidas de cumplimiento.
Los cojos y tuertos que se quedaron después de la salida del Corregidor, festejaron en gran manera este hecho, y apuraron más vasos de vino al gaznate y salieron de la casa al anochecer, todos beodos y quimbeando; comentando esta ocurrencia de Don Solís Portocarrero.
3) Acuchimay
Este cerro que es como la atalaya de nuestra Huamanga, tiene una tradición conectada con los antiguos reinos teocráticos de las Pre Incaicas Huari y Vilcas Huamán. Hecho que pasó probablemente en el siglo XII, cuando recién Manco Capac cimentaba el gran Tahuantinsuyo.
En la cima del cerro Acuchimay existía un Tambo, que era como la antesala de la ciudadela que estuvo en la loma oriental y sur de aquella prominencia, donde a todo viajero que pasaba por el camino real de Huari a Vilcas-Huamán, cobraban un pequeño tributo de coca; “acuchi” y el acto de exigir estos símbolos narcóticos, su término consabido era el “May”, de allí el nombre que hasta ahora lleva nuestro cerro.
En esos días, el príncipe, hijo del monarca de Vilcas: Rauracc Huayna, había ido a pedir en compañía de su séquito real la mano de la bella india Sumacc-Tica, hija del monarca de Huari, quién le rechazó al joven pretendiente por disensiones habidas entre él y su padre.
El apuesto joven Rauracc, desanimado y triste, más paraba en el Tambo de Acuchimay, de donde iba de noche al palacio de Huari, y escalando los altos muros, tenía encuentros y pláticas amorosas con la bella Tica.
Este hecho llegó a saber la madre de Tica y el Sumo Sacerdote de sus dioses, que era el natural consejero, quien le insistía, no avisara esto a su padre, pues si llegara a saber, era casi seguro, Tica iba a recibir, un castigo ejemplar de parte del soberano, máxime que la mano de su hija había aceptado en concederla al soberano del Gran Chimú, con quien tenía tratos políticos de confederación Chimú-Huari.
Con éstos hechos, la situación de los príncipes enamorados era difícil. Planeó Rauracc en raptar a la hermosa Tica. No sin dificultad pudo robar a su querida del alma. Pero el padre de Tica, sabedor del asunto, mandó una comitiva con sus soldados, quienes capturaron a la pareja enamorada en el Tambo de Acuchimay.
Conducidos a la presencia del airado padre. Tica y Rauracc fueron sometidos a dictamen, cuyos jueces eran 5 ancianos de su corte. En el juicio fueron incluidos la madre de Tica y el Sumo Sacerdote por encubridores. La sentencia de los cinco auquis fue ser quemados vivos los enamorados, la madre y el Sumo Sacerdote. Se cumplió este hecho fatídico en presencia de todo el pueblo de Huarirunas.
Sabedor de este acontecimiento criminal, con el ajusticiamiento del príncipe Rauracc, todo el ejército del reino de Vilcas Huamán se movilizó, bajo el mando del padre de Rauracc, para vengar la muerte de su hijo.
Hubo sangrientas luchas entre ambos ejércitos pero no se decidía la victoria de ninguno de los bandos.
El ejército de Vilcas se posesionó en la quebrada de Chacco y Huayllapampa, de la cual no pudieron desalojar por más de un año. En ese lapso de tiempo, para perennizar la memoria de su hijo y de la princesa Tica, hizo esculpir en granito negro, en tamaño de 1.20m., unas estatuas que representaban a los cuatro ajusticiados.
Dos de esos monolitos existen hasta ahora en la finca de Huaylla Pampa, uno que simboliza al Sumo Sacerdote, otro que representa a una mujer no se sabe, quizá sea la Tica o su madre. Los otros parecen que han estado diseminados entre Huamanguilla y Mitu Ccasa.
Meses después de esta sangrienta lucha, con ayuda de las tropas de los Chimú, pudo repeler a las sanguinarias tropas de Vilcas Huamán, con lo que terminó esta trágica lucha, cuyo origen fue los amores de los príncipes Rauracc y Tica.
4) Siete Vueltas
Se fundó la ciudad de Huamanga el 25 de Abril de 1540, con el nombre de San Juan de la Frontera por los Capitanes Francisco de Cárdenas y Vasco de Guevara, lugartenientes de Francisco Pizarro. Primitivamente se hizo la fundación el 7 de marzo de 1539, en Quinua, pero fue trasladada a este sitio, por su clima primaveral, en lugar del de Quinua que era frío, lluvioso e insalubre. Así puntualiza el tradicionista Don Ricardo Palma.
Entre los lugares repartidos a los fundadores, estuvo al borde del río “ La Glorieta ”, los solares de Orcasitas, Llucha-llucha, Tambo Calle, Santa Ana y Siete Vueltas. Por ello, la primera Iglesia fue San Cristóbal y después de Santa Ana, que la consideraban como la Catedral de la naciente ciudad. Los primeros puentes: el de Llucha-llucha o la Alameda , el del Arroyo, Sutucchaca y San Juan Bautista. En esta calle accidentada, tenía su gran casona los Marqueses de Mozobamba del Pozo, donde como protagonista de esta tradición es la bella Mercedes de Mozobamba del Pozo, quien estuvo en amores con un apuesto oficial español Don Francisco de Moscoso, pero los padres de Mercedes, querían entregarle a un vejete de la cuna de los Valdelirios, a quien la muchacha no quería, ni para guarda de su carruaje. Pero los padres empeñabánse emparentarse por su dinero y por sus títulos marquesales.
Una noche, en que estuvo todo planeado para raptarlo Don Pancho a la hermosa Mercedes, fue sorprendido, ya con la hembra en sus brazos, en la plazoleta de Pampa Cruz, que está a medio Jirón de Siete Vueltas, donde sostuvo un duelo descomunal a espada. Después de un reñido combate, el vejete Marqués, caía pesadamente, en un charco de sangre y expiraba.
Durante lo reñido del lance, la hermosa Mercedes, era conducida por sus padres, contra su voluntad, a la casa paterna. Esto pasaba en mayo de 1550. Y, don Pancho, se vio en la tristeza de perder de sus manos, la paloma querida y no tuvo otro remedio, que irse a Villa Diego, por salvar su pellejo de las garras de la justicia. Llegó, después de muchas penalidades a las minas de Potosí.
Años después, Mercedes se trasladaba con sus padres a la capital del Virreynato, donde casó con otro hombre, después de haber perdido su primer amor con Don Francisco de Moscoso.
5) Cinco Esquinas
Cinco Esquinas es ahora lugar de mucho tránsito de carros y gentes, por esta avenida o calle, es lugar por donde salen los carros a Andahuaylas, Chincheros y Cangallo. En la actualidad, existe una Cruz muy venerada, puesto en una pequeña urna, situada en la esquina que forma el ángulo del convento de los PP. Franciscanos. Esta imagen es venerada y festejada especialmente por los panaderos. Por los años 1774, vivía en esta ciudad, un señor español de muchas campanillas, pues pudo haber sido un Conde o Marqués, por lo menos, poseía varias haciendas y tenía mucho dinero. Vivía en una casa magnífica, situada en la calle “Tambo” actual jirón “2 de Mayo”, tercera cuadra. Era un jugador empedernido, y también un copista de los notables. Jugador de profesión, algunas veces perdía, pero más de las ocasiones ganaba. A pesar de sus malos instintos, era devoto y de buena fe. Todas las noches, cuando se retiraba, el camino forzado hacia su casa era “Cinco Esquinas”. Cuando pasaba por allí, casi siempre se encontraba, con un viejecito, que le pedía una limosna. El caballero le daba algunos reales y santas pascuas. Una noche, se retiraba del club, después de haber perdido hasta el último céntimo su gran anillo de diamantes y su hacienda Pomacocha; iba aburrido y triste. El viejito le pide una limosna “Vea ya mi buen viejito, que no tengo ni un centavo, la única cosa que me ha quedado, es este revólver, puedes empeñarlo o venderlo, es tuyo y haz lo que quieras. “Muchas gracias”, dijo el vejete.
Al día siguiente, su buena esposa, mujer de alta alcurnia, española y devota, acudía a la Misa en la catedral. Después de la Misa , se arremolinó la gente en el altar del Santísimo; la señora se asoma a dicho altar, y momento impresionante, reconoce el revólver de su marido. El arma tenía un mango de nácar con dos letras, monograma del dueño.
Todos decían: clérigos y lego; han robado la Custodia , o por lo menos sus brillantes, ópalos o zafiros, pero al revisar, nada faltaba.
La señora al regresar a su casa, le reprende severamente, pues la gente decía: al robar la Custodia , el ladrón por olvido había dejado su revólver.
Le decía la matrona: “Eres jugador, bebedor, pero me espantó, que hayas llegado al terreno de la ignominia de ser ladrón de las cosas sagradas, no faltaba más, para la desdicha de tu esposa”. Y lloraba con una amargura indecible.
El caballero cavilaba: “Seguro uno de los compañeros de juego me habría sustraído mi revólver y habrían dejado en la Catedral al robar dichos objetos o joyas. Averiguaba... nada para sacar en limpio.
Al fin, recordó que su revólver le dio al limosnero. “Seguramente éste era un maleante, decíase, que disfrazado de mendigo, me ha recibido el revólver, todavía todas las noches me pedía limosna”. A buscar al mendigo. Cosa perdida y pesquisa inútil e infructuosa.
A propósito salía de noche para agarrar al viejo, y nada por encontrarlo. Felizmente, para poner término a su deudas, el señor le iluminó su mente, que el limosnero era el mismo Señor de cielos y tierra.
Convencido de la revelación divina, seguro de la verdad, publicó delante de sus amigos y mucha gente piadosa, que el limosnero era Dios. Hombre verdadero: Cristo Jesús.
En recuerdo de lo sucedido, hizo levantar aquella urna, con una cruz y la efigie de Jusucristo, como hasta ahora se venera respetuosamente, la Cruz de Cinco Esquinas.
6) Tres Máscaras
En los años de 1706, existía una mansión opulenta en Huamanga, en el jirón que hoy lleva su nombre.
Isabel, bella mujer, hija del Marqués de “ La Totora ” era enamorada de un joven noble y de buen parecido físico, al cual correspondía ella; pero su padre, quería casarla con un vejete, el Marqués de Valdelirios, por que era rico y de título nobiliario.
Tanto insistía el padre de Isabel para esta unión, que llegó a oídos de su enamorado, el joven Ricardo; quien escaló la casa para raptar a la chica, pero antes de poder entrar a la mansión de su enamorada, fue detenido por un embozado, quien le retó a un lance de espada. El joven le aceptó, y era nada menos que el vejete pretendiente de la mano de Isabel. La lucha fue recia y reñida. Al escuchar el chasquido de las espadas, acudieron Isabel y su padre, quienes miraban estupefactos el duelo. Después de cuarenta minutos de altercada pelea, reci bió una estocada mortal y el Marqués de Valdelirios cayó pesadamente al suelo en un charco de sangre era difunto.
Al ver esto, el padre de Isabel. Marqués de Totora, recogió la espada del difunto y retó al joven. Se trabó nueva lucha, pero después de veinte minutos de crueles maniobras, cayó también el Marqués de La Totora de una estocada cruel, porque Ricardo era un ágil espadachín.
Isabel al ver este incidente fatal, retó a su enamorado, quien le expresó enfáticamente su odio al joven. Dijo: “hasta este momento te he amado mucho, pero ahora que has matado a mi padre, te odio en el alma”. Ahora, lucharé hasta que mueras tu, o yo... miserable.
El joven pidió perdón, pero la chica fue inflexible.
Ricardo tiró la espada, se arrodilló, y esperó paciente el último segundo de su vida. Dijo: “mátame querida, así podré resarcir mi crimen”.
Isabel le hundió la espada en el pecho de Ricardo. Al día siguiente , se vió ese cuadro, macabro de tres difuntos, todos de noble alcurnia huamanguina.
La Marquesita Isabel de la Torre , entró al convento de Santa Clara, se hizo monja, e hizo penitencia de su crimen, y murió ya anciana a los sesenta años de edad.
Los familiares de uno de los difuntos, años después, hicieron colocar en la esquina entre los jirones: “Tres Máscaras” y “Bellido”, triple efigie de piedra labrada, para recuerdo de los lances de honor de los Marqueses de la Totora , de Valdelirios y el joven Ricardo.
7) Chili Cruz
Subiendo la cuesta antigua de Socos, en el camino legendario que va a Ica, llegando hacia las punas de un ramal de la Cordillera Occidental de los andes, existe un pequeño montículo donde hay una cruz, en dicha ubicación, según la tradición, todos los hombres o mujeres pecadores, incestuosos y de otras aberraciones sexuales purgan sus delitos, sea de día o de noche.
En cierta oportunidad un viajero iba solo con sus dos mulitas de acémila, y se dio cuenta que casi a una distancia de un kilómetro para llegar al montículo de “Chilli Cruz”, los animales no querían proseguir su viaje, entonces este arriero observó algo sobrenatural que hayan visto estos nobles animales; pero hace avanzar montándo en uno de ellos, y... a fuerza del látigo llegan a dicho lugar; pero... ¿Qué vieron...?
Al rededor del montículo a una velocidad nada común daba vueltas un caballo con una cabellera muy larga. Se le erizaron los pelos, eran nada menos las diez de la mañana, que vio tan claramente a aquel animal fantástico. Haciendo un esfuerzo de valentía siguió avanzando hasta muy cerca de aquella visión.
Luego continuó subiendo aquella cuestecilla, ya había avanzado casi medio kilómetro del lugar fatídico, y seguía aquel caballo misterioso en su rotación en torno de la Cruz , visión terrorífica que le impresionó mucho en esos momentos; felizmente en su caminata, se encuentra con otros viajeros, y les avisa con todos sus detalles aquel hecho macabro.
Es creencia casi fidedigna entre nuestros huamanguinos, que existen jarjachas y condenados, y que se tras-mutan de hombres a animales. O sea, los que conviven entre hermanos, o los que tienen relaciones sexuales entre compadres, salen de noche de sus casas y aparecen en los caminos en forma de llamas, vicuñas, caballos, mulos, etc.
Con lo dicho, basta, estima-do lector; suplico no sonar en tus noches pacíficas de sopor, de estos jarjachas malignos, no os impresionéis mucho.
8) Señor de Quinuapata
Dice la tradición huamanguina, que esta venerable imagen de Jesús Crucificado, apareció milagrosamente, atado a un morro en la planicie que ahora conocemos con el nombre de Quinuapata.
Acaeció este hecho, el año 1855 poco más o menos. Noticiado esto, al Santo Sacerdote Alvarado, quien lleno de piedad y una mística, hizo trasladar la imagen a la Iglesia de Santa Teresa procesionalmente en compañía de una multitud inmensa de gente devota.
Ya instalado, en uno de los altares de aquella iglesia, adornada con flores, guirnaldas, simplomas y ceras de libra, comenzaron al día siguiente con una solemne novena.
Abierta la iglesia, para la primera misa del novenario, cual sería la sorpresa del cura Alvarado, del sacristán y el público que había venido a participar en aquel sagrado rito: El Señor Jesucristo Crucificado había desaparecido.
Fueron a buscarlo por todas partes, y alguien dio noticia que se hallaba en el mismo lugar que antes lo habían encontrado. Entonces dijeron: El Señor quiere estar como atalaya de nuestra Huamanga, para librarle de toda calamidad telúrica, y ese mismo día comenzaron a abrir los cimientos de una pequeña capilla por minca; hasta hace poco y que por entusiasmo del P. Ydoyaga, sacerdote franciscano, ingeniero por afición, le ha levantado la actual capilla, bajo la dirección del mismo; hermosa y majestuosa que los huamanguinos del presente siglo, admiramos y veneramos al milagroso Señor de Quinuapata.
La romería de todos los viernes es imponente, centenares de fieles acuden a orar al Señor. Un alcalde entusiasta hizo construir una carretera, por eso, hasta los turistas gringos van a rezar su Padre Nuestro, a prender su velita al Señor, en sus cómodos y confortables autos.
9) Una Rabona
Se denominaba con este epíteto, a las mujeres que usaban unas faldas largas que arrastraban como colillas de pingüino por el suelo, al andar por las calles y que eran conjuntas de los soldados y jefes, de los que pelearon en las gloriosas jornadas de Junín y Ayacucho.
Vaya lector para ti, esta tradicioncilla curiosa.
Era el 15 de diciembre de 1824, Sucre se paseaba tranquilo en los corredores de su casa del Estado Mayor, establecida en esta ciudad de Huamanga.
En eso, entra la rabona Dña. Gumercinda, que era de buena facción y cuerpo rellenito, toda llena de sangre la cara, sorbiendo chocolate, y entabla este diálogo:
- “General Sucre; me ha pegado malamente mi esposo Cornelio Quijano, y tan grave tal como ve su Usía”.
- “Ajá, ¿y por qué te maltrató, ese cangrejo, hijita?
- “Por nada, papay” Dijo la quejosa.
- “Por Belcebú, Teniente Quiñones, tráigame inmediatamente a ese canalla pegador de mujeres, a mi presencia”.
Pasado cinco minutos entra el marido y preguntado que... quare causa, haya maltratado a su conjunta respondió: “qué le había visto infraganti con el Oficial Julio Obando”.
- Y, ¿qué dices a esta acusación, mujer impura?
- “No papacito; es verdad que el Oficial Julito, me abrazaba y me quería besar, pero yo le rechazaba para que no se propasara en sus solicitudes de amor”.
Entonces, ordenó Sucre, que le trajeran a su presencia al Oficial Obando quien una vez comparecido no pudo negar el careo patético y verídico.
- “Ajá, esas cosillas tenemos... piensa un rato y Sucre, sentencia de esta manera: “Oye, cangrejo: a la mujer, no se pega... no se pega... y no se pega... ni con una flor”.
A priori, manifestó contra el otro: “A este oficialito, ordeno que se le degrade al plano de Sargento, y a ese pegador de mujeres, un mes de calabozo, y a esta rabona, ordeno y mando para que se vaya inmediatamente a su pueblo”.
Y, ¿de donde era esta desgraciada rabonita?... era de Andahuaylas. No tuvo más remedio la hembra que liar sus vestidos y cositas de uso personal, e irse a su pueblo, perdiendo soga y cabra, por los amoríos del Oficial romántico.
Pues para imponer sus decisiones, Sucre era impecable, pues era hombre puro y justiciero.
10) Un Brazo Muerto
En los años de la colonia, de esta tradicional Huamanga, era floreciente congregación la orden de los Mercedarios, pues entre los años de 1630, estuvo en su apogeo y la comunidad contaba con 35 sacerdotes y 18 hermanos legos. El convento de la Merced era magnífico, con un claustro hermoso, celdas de una decencia escrupulosa. Ocupaba toda la manzana, quienes lo hemos conocido, de un cuarto de hectárea de ella. En estos tiempos, festejaban con mucha solemnidad, los patronales de su fundador: San Pedro Nolazco, el 28 de enero de cada año; una misa solemnísima, con asistencia del Regidor, Cabildo, marqueses, corregidores y Ordenes religiosas. Un fraile designado ad-hoc pronunciaba el panegírico. Después de la misa el almuerzo era otra solemnidad gastronómica, asistían fuera de las autoridades: 40 dominicos, 38 franciscanos, 25 juandedianos y canónigos del venerable Cabildo. Era un acontecimiento de mayor nota este hecho religioso. Pero en esta vida, no todo es durable, los mercedarios iban disminuyendo en número y en calidad, hasta que llegó la Independencia del Perú, por la gloriosa batalla de Ayacucho. Con cuyo motivo, el Libertador Bolívar, ordenó la expatriación de todo español seglar y religioso. Con este decreto, tuvieron que dejar Huamanga los pocos frailes mercedarios que quedaban en este convento. El Padre superior ordenó llevarse la cabeza de la hermosa estatua de San Pedro de Nolazco, que era una regia obra escultórica, para lo que hizo aserrarlo, pero cual no fue la sorpresa del fraile aserrador, que a los primeros movimientos de la sierra, quedó paralizado el brazo que sostenía la sierra, Milagro inaudito. Entonces, opinaron los padres presentes de aquel hecho, dejar a la estatua de San Pedro con su cabeza íntegra. Los que no creen de este acto, pueden apersonarse y constatar aquel comienzo de aserruchamiento de la estatua, aquella que hasta ahora está en su sitio de honor, en el altar mayor de la iglesia de La Merced , en el lado izquierdo del gran Tabernáculo. Parte del claustro de mercedarios, pueden fijarse los curiosos, pues ahora poco lo han hecho derribar, para levantar la “Casa del Maestro”, que está empezada la obra. Años anteriores, los devotos y hermanos de la Virgen de La Merced , festejaban a San Pedro Nolazco, con una novena solemne y panegírico en su misa de fiesta, pero ahora en estos días, parece que se han olvidado esta devoción al Santo fundador de los mercedarios, luego la acción del tiempo, va borrando esta santa y loable costumbre de culto a los santos, que han sido pilares que sostuvieron la Gran Iglesia Universal: la Católica , Apostólica y Romana.
11) El Regalo del Cerro
Un hombre, humilde y pobre, padre de varios niños, había trabajado tanto y reunido poco dinero para pasar un cargo que le habían encomendado. Ese dinero, estaba seguro, que no iba cubrir los gastos del cargo. Entonces, decidió llevar a su hijo mayor a alguna hacienda para empeñarlo por unas cuantas arrobas de cañazo. Así fue, salió de viaje con sus burritos llevando a su hijo. En un lugar alejado y solitario le agarró la noche, acampando allí para pasarla. De fiambre había llevado un poco de cancha, comieron eso para calmar el hambre. Acostados, el niño se quedó dormido cansado por la caminata, pero el hombre no podía conciliar el sueño por la misma preocupación en que estaba sumido. En eso, casi a la media noche se había dormido, a esa misma hora, entre dormido y despierto escuchó que los cerros estabán conversando. Uno de ellos decía: “Nuestro hijo ha venido y tiene hambre”. Y el otro respondía: “Le daré mazamorra para saciar su hambre”. Cuando el viajero despertó completamente a esa hora de la noche sentía sed. Por allí cerca escuchó un chorrito de agua y se fue a tomarlo. Cuando probó no era agua, era el mismo trago, por cual estaba llevando su hijo. A la ligera cogió sus odres, su ollita y su tacita; en ellas llenó sin dejar caer ni una gota del cañazo que manaba como de un puquial. Colmó todos los recipientes y secó el manantial. Gracias, dijo arrodillado con las manos en alto. Ya con su trago listo de puro contento probó lo de la olla, era una riquísima mazamorra, de la tacita también. Comieron padre e hijo y emprendieron retorno a su casa. Con el regalo del cerro, el pobre hombre pasó de lo mejor su cargo.
12) El Joven y la Bruja
Una chica había dicho a su enamorado que no le visitara los días martes y viernes, porque en esos días se encontraba ocupada. Entonces, el joven, pensando que tal vez le engañaba en esos días, fue a verla. Escondido se ubicó en un lugar, donde a través de la ventana de la casa podía ver a su enamorada.
Ella se había desnudado, y así mirándose en un espejo grande peinaba su cabellera. Luego se acostó en su cama, lo que hizo pensar en el joven la posibilidad de estarle engañando.
Al ratito, para sorpresa del confundido joven, la cabeza de la chica se desprendió de su cuerpo y tras de una vuelta dentro de la casa salió por la ventana en un vuelo veloz.
Saliendo de su escondite el animoso joven fue a ver el cuerpo de su enamorada a fin de comprobarlo. En la parte de donde había despegado la cabeza, echó ceniza y volvió a su escondrijo para observar la reacción de la chica cuando vuelva su cabeza.
Al poco tiempo regresó la cabeza y buscó posarse en su cuerpo; la ceniza impidió hacerlo, en su desesperación la cabeza dio vueltas y vueltas en la casa, hasta que ubicó al joven que se escondía. Dirigiéndose al joven le dijo:
- Me hiciste daño, ahora si andaremos juntos, no te dejaré nunca.
Diciendo eso se prendió al hombro del joven.
Avergonzado el joven con las dos cabezas andaba escondiéndose de la gente. Un día se fue lejos del pueblo. En el monte, bajo un pacay dijo a su acompañante:
- Bájate de mi hombro un rato, voy a subir al pacay para coger.
Obedeció la cabeza de la chica y bajó del hombro para quedarse sobre el poncho del joven.
Cuando el joven estaba cogiendo los pacayes para comer, junto a la cabeza pasaron a toda velocidad una tropa de venados, entonces creyendo en la fuga del joven, la cabeza volando siguió a los venados.
Salvado de ese modo el joven regresó solo a su pueblo.
13) Conventito
Conventino era un can apegado y fiel a su amo. Entre los tantos viajes que realizaban el perro y su dueño, a un pueblo, el hombre se enamoró de una hermosa mujer. Mucho fue el amor que se juraron que, llegado el momento de partir el viajero a su tierra natal, la mujer con sumo esmero le preparó una comida exquisita para fiambre del caminante. Luego de la consabida despedida como para nunca mas verse, con la promesa del pronto retorno, en un mantel blanco de hermosísimos y sugerentes bordados, la comida fue colocada en la alforja del buen viajero. Después de una regular jornada de caminata, el viajero sacó de su alforja la comida que traía el recuerdo de la bella mujer. Pensó dos veces: comer o no comer.
Entre una y otra alternativa creyó atinado dárselo al Conventino y el sólo animarse con la canchita con queso que le acompañaba con sabor y pureza de su hogar. Conventino luego de regalarse en su totalidad la apetecible vianda, se inquietó, aulló, dio la media vuelta y enrrumbó al lado de la agraciada dama. Con ella se quedó Conventino, humildemente siguiéndole de día y de noche.
En la tradición oral se conserva el decir, que quien come algo del convido de una persona del cual se duda una o dos veces, es riesgo de correr la suerte de Conventino.
En el runa simi san sebastiano se suele decir: “Yanqataq Conventino qina ratarukuwaq”: «cuidado que como el Conventino vayas a pegarte».
14) Brakchu
Era Brakchu un hombre humilde, punto de las burlas por su aspecto y su mentalidad un tanto retardada, persona en quien ninguna mujer pensaría siquiera en tenerlo como marido. Pero, Brakchu rondaba diariamente a una hermosa mujer que a tantos hombres había despreciado, por ser hija de unos hacendados con mucho dinero y poder. Para esta mujer, Brakchu no significaba nada. Un día cuando aquella dama se encontró parada entre las puertas abiertas de su casa, el Brakchu le lanzó una naranja al vientre; esta ofensa ni lo tomó en cuenta por tratarse de un hombre insignificante. Pasaron los días y para el colmo de los hechos, la inalcanzable simpática señorita apareció en cinta. Jamás con hombre alguno se había visto, menos intimado. No se sabía dequien era la criatura que estaba gestando. Nació y creció el niño sin padre. Una fecha cuando se realizaba misa importante del pueblo en donde acudieron todos, allí el niño reconoció a su padre; se acercó al Brakchu y se prendió de su pantalón. Brakchu confesó ante el Cura que el niño sí era su hijo. Entonces lo padres de la hermosa mujer, aceptaron a Brakchu para su yerno y el Cura los casó. Marido, mujer e hijo se fueron a vivir a otra casa. El hombre se empeñó en el trabajo. En una ocasión cuando andaba buscando trabajo se encontró con un viejito. Que buscas le dijo el anciano. Busco trabajo le contestó Brakchu. Ahora vas a trabajar, diciendo el viejecito sacó de su kaywi como una chancaca y sólo una media tapa lo colocó en un hueco del cerro, advirtiendo que aquello partiría trocito en trozo. Agradecido obedeció la orden del ancianito y fue a sacar trocito en trozo aquel regalo que era oro y daba buen dinero. De esta manera Brakchu empezó a vivir a lo grande; realizaba fiestas y banquetes con sus amigos. Fue entonces que en una de sus buenas fiestas apareció el viejecito del regalo de la chancaca. Brakchu estaba rodeado de sus amigos, disfrutando en su mesa de los mejores manjares, y viendo el viejito dijo que sacaran a ese sucio y legañoso viejo. Se retiró éste y regresó para decirle: “Ahora volverás a tu pellejo donde te sentabas antes” (Tiyaba qaraykimanqui kutinki Brakchu); diciendo esto desapareció el anciano que era Dios o el Apu. Después de todo, Brakchu se dirigió al cerro a partir la chancaca que aún quedaba grande. Ya no estaba aquel tesoro, regalo del anciano que despreció en su mesa de banquete. Entonces, Brakchu acudiendo a los peones escarbó y escarbó el cerro para encontrar la chancaca. No encontró y así acabó todo su dinero y volvió a ser pobre como fue antes.
15) Bachi
Antaño hubo una señora que se llamaba Bachi, diminutivo de Basilia o Macedonia. Cuenta la tradición que esta señora luego de haberse visto en problemas de embarazo de un hombre de inestable condición social y económica, se vio obligada; por instinto y orgullo vano y además para no escuchar consejos tardíos de señoras recatadas y sobre todo alimentar a un niño o quizás niña; a preparar un brebaje de las recetas escuchadas de boca de quienes posiblemente hayan logrado cortar la vida de un ser que llevaba en sus extrañas. Recolectó todas las hierbas indicadas en el recetario tradicional; no faltaba una ni sobraba otra; todas completas en cantidades y calidades. Puso a hervir en una ollita; de tanto hervir, como estaba indicado, el agua tomó un color verde oscuro. Al momento de retirar de la tullpa el bendito remedio, ya para ser consumido, se le aparecen unas invitadas casuales. Despertó en las visitadoras la sospecha que la doña Bachi haya hecho hervir tal vez un remedio eficaz para alguna de sus dolencias, arremetieron a exigir que se les haga probar. Tanto fue la negativa de doña Bachi de hacerles probar la pócima que provocó en más de una de las visitantes hasta que todas tomaron. Era amargo el líquido verdusco; la creencia de cuanto más amargas son las hierbas remedio efectivo es, hizo que se tomaran todo. El resultado no se dejó esperar; murieron todas.
16) Uchku
Uchku o Qutku, un cono terrestre sobre la cumbre del cerro del mismo nombre, entre otras, tiene las siguientes leyendas:
Uchku no era tal hasta que una estrella del cielo se cayó e hizo ese hoyo espectacular. Cuentan que la estrella que se precipitó, fue exactamente uno de los “clavos” del brazo derecho de la Cruz existente en el firmamento. Por eso, en las noches cuando se mira la Cruz Grande que se ubica en la misma dirección de Uchku, no tiene tal clavo. Cayó la estrella, hizo el hoyo para esconderse del resto de las estrellas, avergonzada de su mal estado no quiso estar allí y por el lado que da a la quebrada de Iskay Paqcha salió para irse por el río Wanka Wanka al mar. Ahora esta estrella vive en el mar.
Sarasara, engalanada desde la espesura de los kiñuales y kantutas hasta su nívea elevación, mostrábase una hermosa doncella al soberbio Aukiwatu. Este, cautivadopor la belleza de Sarasara no encontraba sosiego en pretenderla para su esposa sin ser correspondido; entonces, herido en su orgullo, con la intensión de dañar a la doncella, lanzó con su waraka un enorme piedra. En su viaje con la velocidad de las estrellas y con destino a lesionar la piedra cambió su rumbo cayendo al pie del Paksakulta abriendo un forado exorbitante. Maravillados los hombres con el extraordinario cono terrestre lo denominaron Uchku, que en runa simi quiere decir hueco.
17) Don Teodoro Sivirichi
Don Teodoro Sivirichi, hombre de la genealogía de los que arriesgan, de los innovadores y sobre todo de los amantes a la tierra y su producción, en los terrenos de Irukta había sembrado papa.
Era como para no creer la manera de haber dado papa en la siembra de Don Tiuku. Este noble hombre creyó que la superproducción de papas de su siembra anunciaba su muerte. También pensó, que de repente había producido así por ser el año de las papas; pero estimó la idea de ser una respuesta de la Pachamama y los Apus a su trabajo y fe.
En la “escarba”, Dn. Teodoro cogió las papas grandes dejando las pequeñas como caigan o como queden, por el hecho de ser una excesiva cosecha.
Carga tras carga, a lomo de mulas y burros, las mejores papas bajaron a Sacraca. Las papas menudas se quemaban con el sol y se convertían en chuño con el frío; eso no le importó a Don Teodoro.
Contento el hombre con sus trojes repletos, se quedó a pasar la noche en su choza junto al eral de su excelente cosecha.
Sería la media noche cuando entre dormido y despierto escuchó unas voces extrañas. Aguzó bien el oído y escuchó clarito que los cerros Pallaqsa y Chiqllu decían:
«Este hombre ha desperdiciado la gracia que le hemos dado». Conteniendo la respiración, el sorprendido hombre afinó los oídos para seguir escuchando lo que decían los dos apus:
¡Esta noche le vamos a capar!
Para no darle tiempo a los hechos, tal como entró a su cama, sin sombrero, sin pantalón y sin zapatos, tomando con sus manos su parte que le iban a capar los cerros, arrancó a toda carrera rumbo a Sacraca.
Agitado llegó a su casa y en el acto ordenó a su esposa que a esa misma hora fuera a suplicar a los peones para que vayan a Irukta con mulas y burros a juntar las papas menudas que en gran cantidad habían quedado regados. Después de esto, recién sintió estar a salvo.
De las manos de la peonada no quedó ni una sola papita; minuciosamente rebuscaron todo.
Don Tiunku ni más fue a Irukta por temor al cumplimiento de la sentencia de los cerros Pallaqsa y Chiqllu.
18) Alto Masara
En Irukta vivía don Nazario; un hombre que trae al recuerdo incidencias de la Feria de Incahuasi.
La Feria era tan concurrida que una gran parte de los sacraqueños iban llevando productos diferentes, tanto artesanales como agrícolas.
Incahuasi estuvo entonces sectorizado en sus calles y alrededores; éste era de los huamanguinos; aquel de los pampachiris; por aquí de los cravileños; por allá de los sacraqueños; etc. Estas partes eran respetadas como tales por los feriantes de cada año.
Fue la actividad de elaboración de odres por los sacraqueños que le surtió el apodo de “Lala”. Hacer el remedo del característico balido de chivo delante de hombre o mujer de Sacraca, era darle el peor de los insultos. Fue en aquel tiempo que Kuchiwatu, un hombre afamado, ganador de tantas trompeaderas callejeras, sin respetar a todo sacraqueño presente en Incahuasi le hacía el: “¡ba, ba, baaá!
En eso llegó el tío Nazario, un tanto agitado por la caminata de Sacraca hacia la Feria , en una sola jornada con sus doce cargas de odres bien embreados a la espalda. El tío no escapó al insulto del tremendo zambo Kuchiwatu; también se lo dijo: “¡ba, ba, baaá!
Aquí encontró su contendor. “Que me espere, voy a descansar un poquito”, dijo. Y tiró su carga descomunal que al llegar a tierra remeció como temblor al suelo. El no necesitaba burros para llevar su carga, le bastaba su espalda para la cantidad de cosas que deseaba llevar. Se cuenta que sacrificaba una vaca en Yanamachay; luego de botar solamente las vísceras y empaquetado sobre el cuero con lazo se lo traía a Irukta; en estos menesteres le acompañaba su pequeño hijo que le colaboraba cargando sólo la cabeza, él era subido encima de toda su carga. Don Nazario era de mediana estatura con unos brazos que semejaban a los muslos de un hombre común.
Después de tomarse de golpe, como si fuera agua, media botella de cañazo, salió al encuentro de Kuchiwatu. En el cruce se pisaron los pies y pactaron en darse solamente uno cada uno.
“Tú primero”, dijo don Nazario al zambo. Este con la mejor inspiración, le largó un fortísimo puñetazo. A duras penas, casi cayéndose se contuvo el iruktino. “Ahora si, vas a probar alto masara”, mencionó el tío. Y alargó una trompada como si fuera comba de arroba. Adiós negro, se fue por encima de un toldo, allí se quedó roncando un profundo sueño.
19) El Niño Jesús de Puquio
En la antigua villa de Puquio (llamada Jesús de Cajamarca) vivía una familia campesina cuyo hijo menor pastaba sus ovejas en un lugar cercano llamado Qasaymarca. Cada día el pequeño pastor demoraba más en regresar con sus ovejas al hogar. Cuando sus padres le preguntaron la razón de estos retrasos, el niño explicaba que se quedaba jugando con un niño rubio, quien además lograba hacer brotar, escarbando la tierra, agua cristalina que gustaba a sus ovejas.
Intriga-dos, los padres quisieron averiguar quien era aquel niño “misti”, por lo que fueron a “Qasaymarca”. Allí comprobaron la veracidad de lo que les había contado su hijo y capturaron al niño rubio para llevarlo a la población. Ya en pleno camino, el pequeño se transformo milagrosamente en una escultura, el cual fue entregada a la iglesia para su veneración.
20) El Decapitado
Creencia de nuestras hermosas abuelitas es que los mortales, siete días antes de concluir nuestra perra vida terrenal, para pasar a la otra, andamos por las noches para despedirnos de los amigos y parientes.
Este caso insólito pasa en el jirón actual, “Nueve de Diciembre”, casi junto poco mas o menos de la casa del «rinri» Alarcón. Tiene un patio grande empedrado al estilo colonial, allí vivía un modesto hombre, de profesión picapedrero, padre de muchos hijos, quien mantenía a su familia con este oficio.
Cierta noche de luna llena, una vecina de esta casa salía de hacer una necesidad corporal, y cual fue el susto que le ocasionó que vio a un hombre parado sin cabeza. -¡Guay!... dijo muy asustada y regresó corriendo a su dormitorio, donde cayó de bruces al lado de su madre. -¡Qué pasa!... Rosarito...¡¿Qué has visto!.- “Mamá, dijo: allí está un hombre parado sin cabeza, en el corredor de Dn. Pánfilo el picapedrero... ¡No puede ser dijo la mamá, vayamos... salieron, y, vieron efectivamente que el fantasma seguía parado sin cabeza que se podía distinguir perfectamente a la luz de la clara luna llena. Se quedaron asustadas roncando madre e hija en el dintel de su dormitorio, ya al día siguiente los vecinos les auxiliaron, y madre e hija contaron aquella visión fatídica del hombre decapitado.
Pasado los siete días de esta visión el pobre picapedrero Pánfilo moría decapitado en una cantera del cerro Acuchimay, pues al estar sacando peñoncillo de roca se derrumbó totalmente sobre él, en que una piedra grande y filuda le separó la cabeza del cuerpo. Traído por sus compañeros de trabajo a su casa para el velorio, constataron Rosarito y su madre que lo que habían visto era el alma del pobre Pánfilo que se había adelantado a su muerte fatal con aquella visión fatídica, y así por este estilo de nuestras lindas abuelitas nos relatan estos hechos de aparecidos.
21) Mito de Inkarri (Por José Maria Arguedas)
Dicen que Inkarri fue hijo de mujer salvaje. Su padre dice que fue el Padre Sol. Aquella mujer salvaje parió a Inkarri que fue engendrado por el Padre Sol.
El Rey Inka tuvo tres mujeres.
La obra del Inka está en Aqnu (Vestidos ceremoniales o lugar donde se realizan la ceremonia, según Holguín. La pampa de Qellqata es una meseta a 4000 m de altura; se encuentra a unos 30 Km . de Puquio. Todos aseguran que en la pampa existe un manantial hirviente de aguas termales). En la pampa de Qellqata esta hirviendo el vino, la chicha y el aguardiente.
Inkarri arreó a las piedras con un azote, ordenándolas. Las arreó hacia las alturas, con un azote, ordenándolas. Después fundo una ciudad.
Dicen que Qellqata pudo haber sido el Cusco.
Bueno. Después de cuanto he dicho, Inkarri encerró al viento en el Osqonta (Montaña al este de Puquio; y se asegura que existen ruinas en la cima), el grande. Y en el Osqonta pequeño amarró al Padre Sol, para que durara el tiempo, para que durara el día. A fin de que Inkarri pudiera hacer lo que tenia que hacer.
Después, cuando hubo amarrado el viento, arrojó una barreta de oro desde la cima del Osqonta, el grande, «si podrá caber el Cusco», diciendo. No cabe en la pampa de Qellqata. La barrera se lanzó hacia adentro, «No quepo», diciendo. Se mudó hasta donde esta el Cusco.
¿Cuál será tan lejana distancia? Los de la generación viviente no lo sabemos. La antigua generación anterior a Atahualpa, la conocía.
El Inka de los españoles apreso a Inkarri, su igual. No sabemos dónde.
Dicen que sólo la cabeza de Inkarri existe. Desde la cabeza está creciendo hacia adentro: dicen que esta creciendo hacia los pies.
Entonces volverá, Inkarri, cuando este completo su cuerpo. No ha regresado hasta ahora. Ha de volver a nosotros si, Dios ha de convenir en que vuelva.
22) Inka (Huamanga) Narrado en Ayacucho en 1972 por Maria de García
Inka, dicen vino del Cusco. Los pájaros pichinchurro lo saludaban alegrándolo a su paso. Tenía sus piecesitos ensangrentados de tanto caminar. Los pueblos, los hombres, mezclando su sangre con la tierra, aprendimos a cultivar, tal como lo hacemos hasta hoy. Su mujer también lo seguía.
Ella estaba vestida de una lliqlla con los colores del arco iris, también llevaba corpiño y sombrero. Tenía veinte polleras. La primera de algodón blanco, la segunda de algodón teñido de rojo, después venia una pollera de algodón regiamente bordada con plata, luego, una delgada pollera de llama, otras de alpaca, la ultima era de lana de vicuña bordada con oro y plata, y teñida con la sangre de su esposo Inka. En los pueblos donde llegaban ella cocinaba, hilaba, hacía chicha. Nadie sabia nada, fue la esposa del gran inka la que nos enseño primero.
El padre del Inka fue el Sol, lo tuvo en una mujer ignorante, abandonada, hambrienta. Tal vez para que no sufriera le dio ese hijo que en pocos años llego a ser muy fuerte, más fuerte y más joven que los hombres actuales, que tienen temor en su pecho y andan olvidados como el escarabajo de los caminos.
Su mujer, dicen, era Colla, por eso le decían Collaní. Venían del Cusco. Íbamos surgiendo, despertando de pueblo en pueblo, por comunidades.
Cuando llegó a Wataqa, las sandalias de Inkarrí estaban gastadas; entonces se puso a repararlas por eso en Wataqa los hombres son buenos zapateros. El Inka hizo descansar sus llamas en las pampas de Quilcata, ahora los de ese pueblo poseen abundantes llamas, como Inkarrí y Collarrí tuvieron ganas de comer, se vieron precisados, en Inkawasi, a cambiar algunas de las cosas que traían por comida. Desde esa época dicen que ahí, y en todas partes, se realizan las ferias.
El padre Sol tuvo otro hijo llamado Españarrí. ¿Por qué mi hermano es inmensamente poderoso y puede hacer de todo? A mi debe presentarme, no a él que tiene sus pies ensangrentados. Soy más hermoso y mi sexo es más grande. Así dicen que habló con odio y las montañas temblaron.
Españarrí fue a buscarlo y le dejo una carta. Cuando llegó Inkarrí encontró el mensaje, enojado grito:
¿Qué ave, que animal ha manchado con sus patas este papel tan blanco?. Pero Inkari sabia de su hermano, por eso le dejó unos quipus que dicen que eran de hilo. «Esos harapos, esas hilachas ¿de que mísero hombre serán? Pero la Luna y el Sol se juntaron, el toro y el Amaru. El mundo avanzó, La Tierra tembló y la cabeza de Inkarri la escondió su hermano. Desde entonces surgieron los degolladores.
La sangre de Inkarrí está viva en el fondo de nuestra Madre Tierra. Se afirma que llegará el día en que su cabeza, su sangre, su cuerpo habrán de juntarse. Ese día amanecerá en el anochecer, los reptiles volaran. Se secará la laguna de Parinacochas, entonces el hermoso y gran pueblo que nuestro Inkarrí no pudo concluir será de nuevo visible.
23) Pishtacos (Ñakaq). El Degollador
Si, sé de los famosos pishtacos (ñakaq). En el mandato del presidente Prado, estos hombres eran pagados por el gobierno. No era pues cualquier hombre sino eran ellos fuertes, macetas, altos y blancos; incluso eran cuidados por el clero y eran bautizados para ese trabajo. Allá en ese cerro Cuchihuaycco y al frente, Cutupaita (nombre de los cerros), subida de Watatas, están esos lugares donde vivian los pishtacos. A cualquiera que pasa por allí este lo descuartizaba, llevando un inmenso penacho donde tiene preparado el lugar de su matanza.
Una vez que lo descuartizaba lo colgaba en unos eslabones, como a un carnero cortado por el largo de todo el pecho. Dicen pues que goteaba el aceite humano y estos recogían en grandes vasijas para luego llevar aceite humano al gobierno y ellos exportaban al extranjero en buenos precios. En estos tiempos estaban surgiendo las grandes maquinas en los países adelantados y mejor funcionaban con el aceite humano.
Todo este trabajo de sacar aceite lo hacían de día y a pleno sol.
24) Ayahuarco
En el camino de Ayacucho - Huanta a 32 km . de distancia, junto a Huamanguilla, hay un lugar que tiene dos cerros inmensos, en medio de estos se ve un abismo, que solamente contemplando causa un miedo horrible. Aquí existe un puente y este lugar se llama Ayahuarco, que en castellano significa «lugar donde se cuelgan los muertos». Hay una leyenda acerca de ese sitio. Y dice así: «que en tiempos remotos iban dos viajeros que llevaban dinero: uno de ellos, era ambicioso y por quedarse con el dinero, en el momento en que pasaban por este sitio, en un descuido empujó a su compañero al abismo, pero apenas había andado unas cuantas leguas murió misteriosamente. Dicen que todas las noches, las gentes que viven en las alturas, ven en Ayahuarco un hombre colgado de una inmensa cadena que sale de ambos cerros; el hombre se lamenta toda la noche y al amanecer desaparece. Dicen que ese hombre es aquel que empujó al otro, y que está condenado y que los diablos lo cuelgan todas las noches».
25) Huatuscalla y Ccaser
Huatusccalla y Ccaser son dos cerros que se encuentran a veinte kilómetros de la ciudad de Huanta. Huatusccalla es un cerro bastante alto, a cuya cima dicen que la gente no puede llegar y si con gran osadía alguno lo logra, le es ya imposible volver, porque desaparece el camino por donde llegó ytodo en su derredor se cubre de espinas y vidrios. Por este cerro debía pasar la carretera que unía Huanta con el distrito de San José. Pero la obra de los ingenieros se vio obstaculizada, porque con mucho trabajo hacían un trecho de carretera y al día siguiente encontraban que el cerro se había derrumbado y destruía toda la carretera. A este respecto los vecinos dicen que una noche oyeron que huatusccalla le habló a Ccaser (Cerro que queda frente al primero) y le decía «Aconséjame, no se que hacer, porque con sus excavaciones ya me están por herir el corazón».
Ccaser- contestó: «Tiyaylla tiray». Desplómate nada mas, derrúmbate nada más.
Huatusccalla (al día siguiente): «Ya no puedo mas, ya me han herido mucho y si me rompen el corazón me robaran todos mis tesoros».
Ccaser: «No seas tonto, no te dejes robar tus riquezas, mándamelas que yo te las guardaré».
Efectivamente a las doce de la noche se abrió una puerta en cada cerro y las puertas ellas quedaron frente a frente, luego se tendió un puente larguísimo uniendo ambas puertas, entonces aparecieron misteriosos soldados vestidos de rojo que trasladaron todas las riquezas de Huatusccalla a Ccaser en burros y llamas. Y cuando hubieron concluido el trabajo desapareció el puente se cerraron las puertas. Desde aquel día Huatusccalla ha quedado con cólera y espera el día de la venganza y por eso se derrumbo en parte en el mes de noviembre del año 1945, obstruyendo el curso del río Mantaro.
26) Osno Pampa
Este yacimiento arqueológico esta situado al sur de la ciudad de Huamanga, siguiendo por la carretera de Ayacucho al Cusco, tomando luego el desvio que lleva hasta la Pampa de Chupas, en cuyo extremo norte encontramos el sitio de Osno Pampa. Este sitio arqueológico al igual que los sitios de Osno Eras, que está en el centro y Quichca- Pata, al sur, todos ellos se encuentran en un promontorio con distintos tipos de ocupación; Osno- Pampa esta a 30 metros en el limite norte del adoratorio de Osno- Eras, «unido a este por un muro de 1.50 metros de ancho colocado en perfil que forma la parte alta de la colina sobre la que se levantan estos promontorios».
La superficie del terreno está cubierto de abundante fragmentaría de cerámica, que corresponde principalmente a vajilla sencilla, conformada por ollas globulares con borde en coma y decoradas; también hay instrumentos líticos, hechos de obsidiana y sílex que abundan en la zona.
27) Quichcapata
Este sitio arqueológico esta ubicado a 23 Km . al sur de la ciudad de Ayacucho, se llega tomando la carretera que va de Ayacucho al Cusco; está a 200 metros del sitio de Chupas. El ambiente que rodea al sitio de Quichcapata es una zona fría, con flora y fauna propias de altura, está a 3600 msnm. La vegetación silvestre cubre especialmente el sitio arqueológico. Dentro de estos terrenos se ha encontrado bastante fragmentaria de cerámica, sobre estos cercos crecen plantas espinosas que da lugar al nombre de «Quichcapata» (Poyo de espinas»; una planicie a manera de plaza separa este promontorio de Osno-Eras o Templo de Chupas.
Los fragmentos de cerámica encontrados son monócromos chavinoide, hay también decorados, los cuales son incididos, de técnica burda, gruesa, y con prominencias en las caras exteriores de las vasijas.
28) Jayhuamachay
A la cueva se llega por la carretera de Los Libertadores (Ayacucho a Pisco), dista 43.500 Km . metros de la ciudad de Ayacucho, esta en la margen izquierda del rió Cachi, y al lado derecho del puente, para llegar a la cueva se cruza aproximadamente 150 metros desde la carretera, pasando sobre terrenos de cultivo.
La cueva de Jayhua se halla sobre los 3400 msnm. el clima es frío y la agricultura es propia de la zona, con cultivos de cebada, papas y vegetación silvestre, en esta cueva existen pinturas rupestres muy deterioradas que representan tarucas, la mala conservación es debido a los fenómenos de intemperismo; son hechas de pintura roja y representan una manada de auquénidos artísticamente de gran belleza.
29) Conde de Sierra Bella
Esta tradición se realiza en nuestra Huamanga por los años de 1611, siendo Rey de España Felipe IV; Virrey del Perú el Marqués de Montes Claros, Juan Mendoza de Lunay, Corregidor de esta tierra de ensueños Don Pedro de Rivera.
En la calle Intichayucc, hoy jirón Sol tercera cuadra, habitaba en una casa solariega el Conde de Sierra Bella, Fernando Messia y León. Un hombre maduro de cuarenta años de edad, quien contrae nupcias con la bella María Dieguerillos, de la familia de los Marqueses de Feria, niña de diecinueve abriles.
Al año de su matrimonio, el viejo Fernando se volvió muy celoso hasta no más, pues no la dejaba salir por ningún motivo a la calle. Le prohibía tener amistades con señoritas de su alcurnia, mucho peor no admitía amistades con jóvenes de su época. Tan celoso era que solo tenía sirvientes mujeres únicamente.
Un día busca a un brujo muy peligroso para que le ponga en contacto con el demonio, con el fin de hacer un contrato y que Satanás le protegiera para que su linda esposa no lo traicione ni en vida, ni después de su muerte, con otro varón.
Dicho y hecho, una noche bajo los conjuros del cruel hechicero, llaman a Belcebú con quien contrata a cambio de su alma, para que nunca cometa deslealtad su hermosa esposa.
Tanta opresión existía que su casa que, más que morada feliz, era ahora una cárcel denigrante. Por dicho motivo se iba quebrando la salud de la linda María, luego llama al joven médico Nicolás Garavito, quien con medicinas y prescripciones múltiples nada podía hacer por mejorarle la salud de la bella cautiva.
Un día el médico le dice al Conde: «Don Fernando, no será posible que sane con mis medicinas, me he dado cuenta que su enfermedad es el del alma y para ello, los únicos remedios son las distracciones, y quizá un cambio de clima y otro genero de vida.»
El aludido le respondió «Así lo haré, según vuestra sabia disposición, pues yo quiero que mejore la salud de mi querida esposa».
Entonces don Fernando recién le da el permiso para asistir a la misa los domingos, a procesiones, trisagios, y paseos al campo con algunos parientes y amigas.
En cierta oportunidad, doña María se encuentra de una manera casual con su médico Don Nicolás, luego le manifiesta:
- «Don Nicolás, dichosos mis ojos que lo ven de mucho tiempo, le ruego acompañarme a la casa de mi amiga doña Ernestina.»
- «Con el mayor agrado respetable señora María, pues tengo mucho anhelo en acompañarle y me alegro que vuestro semblante haya mejorado bastante con el nuevo sistema de vida que lleva usted, merced a la bondad de Don Fernando».
Ya en casa de su amiguita, platicaron sobre diversos aspectos por algunas horas, pero ese tiempo fueron fatales para Dña. María, pues como Dn. Nicolás era joven y buen mozo, fue flechado por el aguijón del amor.
De igual manera Dn. Nicolás quedó perdidamente enamorado de la bellísima María.
Luego las visitas de Dn. Nicolás comenzaron a menudear. Entonces el Conde Dn. Fernando se dio cuenta del amor que crecía en forma arrebatadora entre ambos. Una tarde mientras tomaban una taza del sabroso chocolate reventó el volcán del odio de Dn. Fernando:
- «Yo había tenido confianza en Ud. para que cure a mi esposa, pero me di cuenta de que se enamoraron. Yo no permitiré ese amor desleal, le reto a un duelo para resarcir el honor mío que ha sido mancillado por haberse atrevido enamorar a mi esposa.»
- «Don Fernando, nada de eso, a su esposa yo la respeto y no he pensado traicionarle a Ud.»
Las discusiones se acaloraron de sobremanera, que allí mismo se realizo el duelo descomunal a espada...menudeaban las estocadas por ambas partes...pero por la habilidad y diestros movimientos del medico fue alcanzado Don Fernando por una estocada mortal, quedando muerto en un charco de sangre.
Don Nicolás quiso entregarse a la justicia, pero la Bella María logró impedirlo. Le suplicó con el fin de que escapara de las manos de los esbirros.
Luego que acudieron los representantes de la Ley Doña María dijo:
- «Que tres desalmados rateros atacaron a mi esposo por robarnos nuestros objetos de valor y lo han victimado...hizo lo posible en defenderse de aquellos criminales, pero sucumbió valientemente en la dura y descomunal lucha.»
- El entierro fue muy solemne, con la asistencia de todos los nobles y gente importante de Huamanga.
- Al tercer día de su muerte, se le apareció Don Fernando en forma horrible y espeluznante, quien le manifestó:
- «Que no te dejare en paz nunca, te matare con mis frecuentes apariciones de espectro, pues mi espíritu habita en los abismos del infierno.»
Tantas eran las pesadillas que se mostraban, que aún todas sus sirvientas le abandonaron. Ella vivía sola en aquella tenebrosa mansión de su esposo. Quería abandonar pero el espectro no le permitía. Felizmente a los treinta días de su cruel tormento llego Don Nicolás, quien se había ocultado en el pueblo de Vilcas Huaman manifestado por Doña María sus horribles congojas, Don Nicolás fue a suplicar a los Padres Dominicos con el fin de efectuar los exorcismos según los ritos de la Iglesia Católica.
Un día el reverendo Padre Prior y seis religiosos, agua vendita y cirios pascuales fueron a exorcizar aquella casa maldita, También en presencia de los frailes apareció el espectro horripilante de Don Fernando, quien se oponía tenazmente a la salida de Doña María... pero fue vencida por la ayuda eficaz de los reverendos padres. Luego pudo sacar Don Nicolás a la atribulada María y depositar en el convento de las madres Clarisas. Pasado ocho días, se desposaban en la iglesia de Santa Clara e inmediatamente viajaron a la Capital Virreynal donde vivieron felices los nuevos esposos.
Estimado lector, parece que os emociono esta espeluznante tradición.
30) Bella María o Anillo de Diamante
Ocurre esta espeluznante tradición en nuestra querida Huamanga por los años de 1554, siendo Rey de España el omnipotente Carlos V, como Gobernador y Capitán del Perú: Gonzalo Pizarro y Corregidor de Huamanga Don Alfonso de Badajoz.
Carlota Badajoz, hija de Don Alonso, era en esos años una linda mujer de veinticinco abriles, pero quizás por amores traicioneros de un galán, había muerto con un ataque al corazón.
Después del velorio muy sentido y solemne para poner al cajón el cadáver, quisieron sacar el hermoso anillo de oro que tenía como adorno artístico, un diamante muy valioso de cuarenta y ocho caras, que por mas esfuerzos que hicieron sus familiares no pudieron sacarlos del dedo índice, probablemente por haber engordado antes de su muerte la bella Carlota. Y así la enterraron con ese anillo valioso.
Pero «el hueccocho» de entonces que era un rapazuelo de siete suelas, se fijo en el anillo y pensó robarlo esa misma noche del entierro aquella alhaja muy valiosa.
Dicho y hecho a horas diez de la noche desentierra el cadáver de la hermosa Carlota y ...forcejea que te forcejea para sacar el anillo de diamante, no podia salir. Luego trae de su cuarto un cuchillo muy fino, comienza a desarticular el dedo de la difunta, y al momento de cortar con furia, ésta profirió un... ¡ay! lastimero.
¿Qué es lo que había pasado?...con el dolor intenso resucitó y pudo levantarse del cajón mortuorio.
Pies para que te quiero...»el hueccocho» corría y Carlota le seguía para atraparlo, pero como este se esfumó saltando una pared del panteón, no pudo prenderlo al truhán en referencia.
El criminal desarticulador estaba cerca de la puerta enrejada del panteón y como esa noche alumbraba mortecinamente la luz de la luna, ella pudo darse cuenta viendo su cuerpo que estaba con hábito de las carmelitas, con lo que verificó que había muerto y le habían enterrado, con esta desesperación, le dio nuevamente un colapso cardiaco.
Al día siguiente, «el hueccocho» tuvo que ir a la casa de los familiares de la bella Carlota y tuvo que confesar, con todo los pormenores, lo que había hecho con el cadáver de la linda Carlota.
Las familias se constituyeron presurosos los familiares al panteón y efectivamente la hallaron tendida cerca de la puerta principal enrejada, y al examinar, en compañía de un medico, se dieron cuenta que esta vez estaba bien muerta y que ya no podría resucitar, luego le enterraron nuevamente, siempre con su famoso anillo de diamante.
31) Puente de Ánimas
Esta tradición espeluznante se realiza en nuestra Huamanga, en el siglo XVI, por los años de 1571, siendo Rey de España, Felipe II; Virrey del Perú el Marquez de Cañete, Andrés Hurtado de Mendoza, y Corregidor de estas tierras Antonio de Oré Río.
Cerca del puente de la Alameda vivía una honorable familia, formada por el Capitán Español Cesar Barrios y Doña Nieves Chipana, mestiza de singular belleza, con quien hacia poco se había casado dicho Capitán.
Por las luchas que sostenían los españoles con el ínclito Manco Inca, un día fue ordenado ir al combate al asedio de la fortaleza de Vilcabamba. Se realiza luego la despedida de Cesar Barrios.
· «Mi preciosa y querida esposa Nieves, soy soldado y tengo que obedecer las ordenes de mis jefes, iré a combatir a Vilcabamba, nos separaremos...pero, te mandare puntualmente y con todo cariño mi sueldo.»
· «Adorado Cesar, nos alejamos y pronto nacerá nuestro hijo, pero, esperaré siempre, día y noche, tu regreso en el lugar de nuestra despedida.»
Al día siguiente, entre sollozos y promesas de amor, se despiden en el puente de la Alameda.
Tres meses después de este sentido alejamiento, nace una linda chiquilla, a quien le pone el nombre de Inés y con ella esperaban hasta las nueve de la noche. Periódicamente, la bella Nieves recibía la mitad del sueldo del Capitán. Este hecho llegaron a percibir unos desalmados rateros y una noche trágica entraron en la casa de la indefensa mujer, le victimaron a puñaladas, a ella y a la inocente criatura y se llevaron todo el dinero que tenia.
Al día siguiente, los vecinos descubrieron a la difunta madre y la hija cobardemente asesinadas, luego le dieron una triste sepultura en un sitio llamado Rudaccasa.
Desde el séptimo día del cruel asesinato aparecía el espectro horripilante de Nieves, en cuyos brazos tenia a su hijita también en forma de una pequeña calavera. Todos los que pasaban, por algún motivo por esos lugares cercanos al puente, escapaban muy asustados al ver aquellos fantasmas.
Y así corría las voces de estas apariciones. La bella Nieves cumplía con su promesa de esperar todas las noches el retorno de su adorado esposo César Barrios.
Cierta noche, a una de las cantinas de Tambo calle, bebía con sus amigos el Alférez Odriozola a quien le refieren los hechos tenebrosos de la esposa del Capitán César Barrios. Dicho Capitán, quien había sido compañero de combate en Vilcabamba, donde murió en el fragor de la lucha, opina que esa pobre ánima del otro mundo habrá tenido algún juramento con su esposo, por ello va penando cada noche, yo iré, a pesar del riesgo nefasto que espero, y preguntare cual fue aquel juramento.
Dicho y hecho, Odriozola esperó a los espectros en dicho puente. A horas doce de la noche aparece la duende cargada de su hijita, también espectro,...El Capitán levanta en alto la empuñadura de su espada que tenia la forma de una cruz y le dice:
· «Anima en pena, en nombre de Cristo, te intimo, cual es la razón de tus cuitas para padecer de esta manera, que yo trataré de remediarlo».
El ánima del otro mundo respondió.
· «He jurado esperarle todas las noches en este puente a mi amado esposo César Barrios, pero se positivamente que ha muerto en la batalla, no dejare de venir aquí hasta que sus huesos de mi adorado estén junto a los míos, entonces, finalizaré de penar en este puente fatídico».
· «Así lo haré, recogeré los huesos de tu idolatrado esposo y pondré junto a los tuyos que se hallan en la sepultura».
· «Mil gracias, buen caballero por tus santos deseos y que Dios todo poderoso te haga cumplir esta santa promesa».
Al subsiguiente día, arreglándose sus paramentos de viaje y despidiéndose muy sentidamente de sus amigos, emprende el recorrido riesgoso para cumplir con la promesa que había hecho al infeliz, espectro de Nieves Chipana.
Llega con grandes penalidades a Vilcabamba, como sabía y conocía el zanjón donde había sido enterrado el cadáver de su amigo Barrios, hace excavar y lo localiza con toda facilidad, pues siempre había visto que usaba una pequeña cruz de plata, colgada de su cuello también de una cadenilla del mismo metal.
Dicho y hecho, con estas señales, reúne los huesos de su caro amigo y encerrado en una caja de madera, lo trae hasta esta ciudad de Huamanga llena de ensueños y tradiciones.
Excavado los restos mortales de la que fue la bella Nieves Chipana, lo entierran junto con los restos del Capitán Barrios. Desde entonces, ya no volvió a aparecer estas visiones espeluznantes del puente de la Alameda.
Tradiciones Huantinas
32) Señor de Maynay
Melchor Palomino arriero del pago de Pampachacra, al ser sorprendido en el camino de Huanta a Ica por una furiosa tempestad de lluvia y descargas eléctricas, que como lenguas de fuego parecían incendiar la tierra, se guareció en una choza cuya propietaria era una viejecita ciega que la acogió amablemente. Al recorrer la vista por toda la habitación, vio en un rincón la imagen de Cristo crucificado, totalmente descuidada. Hasta el extremo de que en sus brazos dormían las gallinas. Conmovido por esta situación le propuso a la mujer que le obsequiara para llevarse a su casa a fin de tributarle el homenaje de su veneración y para tenerlo con la mayor limpieza rodeándole de ofrendas florales y cirios; ofrecimiento que fue aceptado por la anciana, con la única condición de que dejara sus mulas con sus respectivos aperos, en garantía del cumplimiento de sus promesas, lo que fue aceptado también por el arriero, quien dejando la piara de mulas se lo trajo al Señor en sus espaldas envuelto en su poncho, instalándolo en su casa en un altar provisional.
Las mulas dejadas donde la viejita regresaron al día siguiente de por si a Pampa chacra, atravesando la distancia de más de 100 kilómetros en menos de 24 horas.
El Señor permaneció en la casa de Palomino durante tres años, al cabo de los cuales, una noche el Señor le anuncio en sueños de que El no estaba conforme en Pampa chacra y que hiciera su capilla en el lugar conocido después por Capilla Pampa, situada en la línea divisoria entre Pampachacra y Maynay, cuyo mandato se cumplió en breves días.
Pero, otros afirman que el señor de Maynay, había aparecido en el sitio donde hoy se encuentra su capilla, que los más fervientes devotos lo llaman pomposamente: «Santuario del Señor de Maynay».
Veinte años después construyeron la actual Capilla de Maynay; En la puerta de la capilla existe la inscripción del nombre de «Melchor Palomino y Don Antonio Cárdenas esta Santa Iglesia fabrico el año de 1833- Es 12» Es 12 significa 1812, la fecha que fue fabricado el Señor de Maynay en Huanta.
Las tradicionales fiestas anuales del Señor de Maynay, se efectúan desde los últimos años del Coloniaje hasta el presente con la misma veneración, fe y entusiasmo, las que consisten en novenarios, vísperas con bandas de cachimbos, quema de chamizos de retama, fuegos artificiales, misas solemnes cantadas y diaconadas, terminando con la procesión de tres días consecutivos a partir del 18 de setiembre. El día 14 es el día de la Exaltación , su día propio, y el 18 el día de la bendición. La bendición, es una costumbre antigua que consiste en bendecir una gran maccma de mondongo de maíz para repartir entre los concurrentes a la fiesta.
Creencias Populares
Son parte de la vida cotidiana de los habitantes de la región e incluyen señales de augurio y procedimientos, remedios y acciones mágico-religiosas para combatir enfermedades o contrarrestar la influencia negativa de los fenómenos sobrenaturales.
Chilliku.- El canto del grillo que anuncia la llegada de la lluvia.
Huayra.- Influencia negativa de las corrientes de aire.
Huaman.- Al cruzarse en el camino con un aguilucho es costumbre saludarlo, pues es buen augurio.
Kachikachi.- La presencia de la libélula que anuncia la llegada de algún visitante.
Kusikusi.- Arácnido solífugo muy movedizo, cuya aparición anuncia suerte o alegría.
Laiqa.- La brujería.
Mancharisja.- Susto o afección psíquica provocada por diferentes causas.
Ñati.- Posición defectuosa de las vísceras del abdomen que impide retener alimentos.
Paqapaka.- Ave nocturna cuyo canto es presagio de deceso.
Pacha o Alcanzo.- La tierra toma la energía espiritual de las personas.
Pukio.- Influencia de los manantiales u otros depósitos del agua sobre las personas, produciendo diversas afecciones en la salud.
Qayqa.- Influencia de los muertos sobre los vivos, con malestar general.
Qayapu.- Consiste en llamar al espíritu de una persona asustada para devolverlo a su cuerpo.
Qarqacha.- Unión incestuosa de parejas que se manifiesta en la transformación de ellos en ciertos animales (llamas, mulas, etc.).
Sillki o Recalco.- Dolencia ocasionada por la posición defectuosa del sistema oseo- muscular superior, lo que impide moverse o respirar normalmente.
Uriwa.- Influencia psico-somática sobre el recién nacido que adquiere un parecido a algo o alguien. |