Época Republicana


1) Las Primeras Medidas Republicanas en Huamanga

Fueron principalmente:
a) Cambiar el nombre oficial de Huamanga por el de Ayacucho, por Decreto de Simón Bolívar del 15 de Febrero de 1825.
b) Las primeras medidas económicas fueron el cobro de los tributos impuestos a la población en general, lo que originó y permitió el primer levantamiento campesino en contra del Estado Republicano.
c) Después de la Batalla de Ayacucho, se formularon una serie de medidas: la creación del Juzgado Privado de Secuestros, organismo encargado de embargar todos los bienes de los «Emigrantes» españoles y al amparo de este Organismo se cometieron muchos excesos como la indebida apropiación de casas, casonas, haciendas de los españoles que habían decidido quedarse en tierras del Perú. Este organismo estuvo conformado por comerciantes y abogados marginados durante la colonia.
«...Don Gaspar Carrillo Albornoz, Marquéz de Valdelirios a quien el juzgado de secuestros, por encontrarse ausente, embargan todos sus bienes que pasan al estado. Poco después, Carrillo Albornoz regresa a Ayacucho dándose con la ingrata noticia de que sus bienes habían sido secuestrados... luego presenta al gobierno republicano una petición de anulación de embargo...»

El 4 de Julio de 1825, Bolívar emite un decreto suprimiendo los títulos nobiliarios de la nobleza Española como la de Condes. Marqueses, Duques, etc y la de los nativos, los Kuracas, Caciques, etc (aparte de ser los depositarios de la cultura y la tradición Inca, eran los jefes naturales del movimiento.
Simón Bolívar Libertador, Presidente de Colombia encargado del Poder Dictatorial de la República. Teniendo presente que:
La decadencia de la Agricultura de esta provincia y el desaliento conque se labran las tierras por hallarse en posición precaria o en arrendamiento.
Admitir la composición y vender todas las tierras sobrantes de las que han sido rematadas compuestas o adjudicadas conforme a Ley.
La Constitución política de la República radica en el progreso de la hacienda y en el fomento de ramos productivos a fin de disminuir las imposiciones.
« He venido a Decretar y decreto lo siguiente: Sé venderán de cuenta del estado todas las tierras de su pertenencia, por una tercera parte menos de su tasación legítima».
No se comprende en el artículo las tierras que tienen en posición los denominados indios, antes bien se las declara propietarios de ellas, para que puedan vender o enajenarlas.
Las tierras llamadas «comunidades» se repartirán conforme a ordenanza entre todos los indios que no gocen de alguna otra suerte, quedando dueños de ellos como los declara el Art. 2º.
Por intermedio de este Decreto se autoriza en forma Oficial la invasión de las tierras comunales por los hacendados, despojando de sus pertenencias.

2) Movimiento de Iquicha, 20 de Diciembre de 1825

Los españoles afectados por el Juzgado Privativo de Secuestros se reunieron en Iquicha, Acon, Choymacota, etc. (Provincia de Huanta) con la esperanza de recuperar sus pertenencias y de luchar contra el nuevo sistema, generándose el denominado Movimiento de Iquicha.
«...José Aguilar Vilchez alcalde de Huanta informa al prefecto acerca de los levantamientos que se estaban produciéndose en la zona alta de Huanta...»
En este documento se informa que se había formado una Junta de Hacendados en las montañas de Acon, para vivar a Fernando VII, que cifraban sus esperanzas de vencer al nuevo sistema cuando se produjera el desembarco del ejército de la Santa Alianza constituida por españoles y franceses enviados para reconquistar las colonias perdidas.
El 12 de noviembre de 1827 los hacendados en alianza con los campesinos, tomaron Huanta y días después llegaron a las inmediaciones de Huamanga, siendo derrotados en la Pampa del Arco y perseguidos por la ruta de Tambo y San Miguel. El 3 de marzo los principales cabecillas, entre ellos Navala Huachaca y otros fueron victimados en el pueblo de Osno.

3) Ramón Castilla en Ayacucho

Al establecerse la confederación Perú Bolivariana, Ayacucho fue parte del Estado Sur Peruano y gran parte de sus habitantes desarrollaron acciones a favor de esta causa.
El 5 de julio de 1854, Ramón Castilla a su paso por nuestra ciudad, firmó un Decreto Supremo, suprimiendo el tributo indígena y la abolición de esclavos. Ayacucho fue escenario de este grato acontecimiento, pues dicho acto fue firmado en el local de la antigua Prefectura, hoy actual Centro Educativo Gustavo Castro Pantoja.

4) La Manumisión de los Esclavos en Huamanga

A razón de este Decreto Supremo los antiguos propietarios de los esclavos, fueron indemnizados con bonos de 300 pesos, por cada esclavo, pero a pesar de ello, muchos de los esclavos permanecieron en las mismas haciendas; pero esta vez trabajando como jornaleros, también ocurrió la dramática situación de quienes quisieron permanecer en las haciendas donde habían nacido y habían transcurrido toda su vida, pero fueron expulsados por los hacendados por tratarse de hombres viejos, de quienes la coyuntura de abolición les dio la ocasión de deshacerse. Otros optaron por emigrar a las ciudades donde algunos liberados se dedicaron al bandolerismo, y al asalto comprendiendo a desprevenidos viajeros.

5) La Abolición de los Tributos Indígenas

Las contribuciones indígenas tuvieron una vida accidentada hasta su abolición. Había sido abolida por la Corte de Cádiz en 1812, la que fue repuesto en el Virreynato en 1814. Abolido por San Martín en 1821 fue nuevamente restaurado en 1826 por Bolívar; durante los años de la Post-Independencia este impuesto alimentaba el presupuesto nacional y se utilizaba básicamente para la atención de los propios gastos departamentales.
El tributo funcionaba como un impuesto personal de modo que todos los indígenas de 18 y más años de edad estaban obligados a tributar.

6) La Participación de Ayacucho en la Guerra con Chile

Declarada la guerra el 5 de abril de 1879, la reacción ayacuchana fue de repudio y rechazo al invasor, expresado mediante manifestaciones de adhesión a la defensa de la patria, ofreciéndose donaciones a la organización de los batallones peruanos.
En éste contexto, los concejales de Huamanga convocaron a una reunión de emergencia, encabezados por el alcalde Manuel Vargas el 24 de abril de 1879, en cuya sesión acordaron: donar 280 soles mensuales y transferir el presupuesto por una sola vez de 1,149.60, partida de la contribución urbana, rústica y eclesiástica para los gastos de la guerra; para cuyo fin se organizó la Junta Central Administradora de donativos, integrada por los vecinos notables, las autoridades civiles y eclesiásticas de los distritos y provincias de Huamanga.
Las autoridades edilicias aprovechando la coyuntura de la guerra con Chile establecieron los siguientes impuestos a nivel departamental:
* El impuesto al aguardiente de caña y licores extranjeros en la sesión del 24 de abril de 1879, el Concejo de Huamanga acordó imponer por derecho de mojonazgo con 80 céntimos.
* Impuesto sobre las bebidas fermentables, la coca y el tabaco.
* La cobranza por contribución personal, el gobierno edil estableció nuevos mecanismos del 9 de agosto de 1879, para lo cual nombraron la comisión de cobranza por distritos y provincias, esta comisión estuvo integrada por los sacerdotes, síndicos de rentas de las municipalidades, el gobernador, el juez de paz y los vecinos notables.
* El 17 de abril establecieron la contribución de 0.25 centavos por cada bestia de carga o silla que transitaban por el camino de Ayacucho, los indígenas pagaban la mitad, siendo exceptuados los militares en servicio, frailes y algunos vecinos.
* Las contribuciones al alumbrado público fue de 0.50 y 0.30 centavos respectivamente. Las expendedoras de víveres como medida de protesta se negaron a abrir sus puestos de venta.

7) La Asamblea Nacional en Ayacucho en 1881

El Cuerpo Legislativo de la Nación se trasladó hasta la ciudad de Ayacucho, donde se instaló la Asamblea , en el local del templo de San Agustín desde el día 28 de julio hasta el 12 de setiembre de 1881. En esta Asamblea, el Presidente don Nicolás de Piérola renunció a su cargo y fue nuevamente ratificado como presidente de la República.

8) Batalla de Acuchimay en 1882

En Ayacucho se halla acantonada la división del sur, compuesta por 1,500 hom bres al mando del Coronel Arnaldo Panizo.
Los jefes y oficiales de esa división obedeciendo las órdenes del dictador Dn. Nicolás de Piérola que ha dimitido al mando, reconocieron la autoridad del general Dn. Andrés Avelino Cáceres, jefe político y militar de los departamentos del centro, prometiendo mantenerse en sus puestos hasta que él disponga lo conveniente.
El General Cáceres apenas se produjo la dimisión de Piérola, ordenó que todos los cuerpos del Ejército, inclusive el de Panizo, se pongan en marcha inmediatamente con dirección del Cuartel General de Chosica.
El Coronel Panizo dispuso movilizar sus fuerzas; pero cuando se produjo el sometimiento de Cáceres al Gobierno Provisional de La Magdalena , Panizo formula su renuncia de la Jefatura y pide su reemplazo en el término de la distancia, alegando que esa adhesión está en abierta oposición con sus convicciones y que también infiere a todos los jefes que le obedecen rechazandolas.
Desde este momento, el día 02 de febrero de 1882, ya se sabría lo que ocurriría. El General Cáceres enterado de la desobediencia de Panizo y sin embargo, lejos del interés de que podría hacer uso de la fuerza, intentó apelar mediante recursos conciliatorios empleando a las siguientes tratativas.
«...El 22 de febrero de 1882, en Ayacucho se suscitaron los siguientes acontecimientos:
...el resultado del hecho de armas que tuvo el día de ayer entre el ejército a mi mando y el que sujeto asimismo a las ordenes de Ud, coronel Panizo, no puedo alejar la profunda impresión que ha producido en mi ánimo, la consideración de que dos fuerzas nacionales formadas por la defensa común del país, se hallan combatiendo hasta develar por completo la una de la otra. No obstante de que por nuestra parte se pusieron todos los medios conducentes a evitar semejantes escándalos que habría de imprimir un sello de execración sobre el frente de los malos peruanos, porque Ud. Coronel Arnaldo Panizo, Comandante y jefe del ejército del Sur, en la que participaba su defección (acción de separarse con deslealtad), y llevando al extremo de atacar a las fuerzas peruanas, que traían por lo menos el glorioso timbre de haber combatido contra el enemigo, nos acercamos a esta ciudad a la 1 de la tarde, desfilando en actitud tranquila con las armas enfundadas, bajo la confianza de que el sentimiento del patriotismo o que aún se les concediera, los obligara a abstenerse de todo acto de hostilidad contra sus compatriotas; pero se notó que los cuerpos situados dentro de la plaza se disponían a combatir y fue entonces que Ud. se sirvió a ordenarme que suspendiera mi marcha y reconcentrara nuestras tropas tras de una pequeña colina denominada Quicapata.
Tomada esta actitud se esperó que las tropas convertidas ya en enemigas, reaccionarán. No transcurrió mucho y tomaron sus posiciones en el Cerro Acuchimay, fronteriza a la nuestra, y desde ese momento desplegaron sus guerrillas rompiendo al mismo tiempo los fuegos de su artillería en dirección a nuestras columnas.
El escuadrón Cazadores del Perú cubría la retaguardia del Tarapacá empañado así el combate en toda la línea desde el flanco izquierdo, cerrado por la quebrada que divide el barrio de Carmen Alto hasta las faldas del Acuchimay; el éxito de esta fraticida lucha en pro de la causa nacional dependía ya tan sólo del valor de nuestros soldados.
En efecto, la intrepidez con que el ala derecha ascendió sobre la posición enemiga tomando la bayoneta y el denuedo con que el bravo batallón Tarapacá arrolló el flanco izquierdo y centro del enemigo, fue despojándolo de las posiciones y parapetos que les ofrecían los accidentes de la campaña y entrada de la ciudad, permitiéndole ir cubriéndose sucesivamente a medida que se les iba rechazando. Es entonces que se decidió la Toma de la Ciudad a las 5:00 de la tarde y la captura sobre el Acuchimay de los jefes principales de la facción rebelde, autores de la más vergonzosa y execrable escena.
Hubo un comportamiento valeroso de los jefes y oficiales de la artillería. Al no haber tenido lugar el combate del día de ayer entre Peruanos, podría merecerse con fundada razón el calificativo de glorioso».

9) Situación de Huamanga en la República

Luego de la Guerra con Chile, la región de Huamanga, ingresa a una etapa de crisis originada por el abandono del campo, de las minas y la falta de mano de obra.

9.1) Movimientos Campesinos de La Mar
En 1895 se sublevan los campesinos de las comunidades de San Miguel-La Mar contra el cura y el juez de 1ra. Instancia; el primero había olvidado su misión pastoral y el segundo cometía arbitrariedades en colusión con los hacendados que permanentemente despojaban a los campesinos de sus tierras.
«...estas autoridades fueron sitiadas por los nativos, teniendo que acudir en ayuda de ellas el Subprefecto y fuerzas policiales, luego de lo cual los amotinados de 80 a 100 ocuparon la parte alta que rodeaba la ciudad. Desde allí mantuvieron en alarma a la población durante varios días, al fin las fuerzas del Subprefecto tomaron la altura y los indígenas se dispersaron en distintas direcciones, sin embargo, en la tarde del mismo día eran tomados por los nativos en actitud hostil . Frente a ello el prefecto se fue a solicitar refuerzos a Ayacucho, con los cuales recién se garantizaba el orden público en San Miguel.»

9.2) Movimiento de Huanta y La Mar contra el alza de la Sal
En 1896, el gobierno de Dn. Nicolás de Piérola promulga un decreto ley, estableciéndo el impuesto a la sal de 5 centavos por cada kilo del producto de uso doméstico; esto originó la protesta de los campesinos de Huanta y La Mar , conviniendo que el 27 de setiembre de 1896. los campesinos de Huanta solicitaran al Subprefecto la abolición del impuesto de la sal; pese de no ser escuchado sus reclamos, los campesinos se amotinaron suscitándose enfrentamientos y muertes, evitando aun más con el refuerzo que llegó de la ciudad de Ayacucho y apaciguándose recién este movimiento vinculado a los campesinos de Huanta y La Mar.

9.3) Protesta de los pobladores de Carmen Alto
El día 24 de setiembre de 1917, se suscitan sangrientos sucesos en Ayacucho. En Carmen Alto, donde se realizó una huelga general de vivanderas motivado por la carestía de víveres y artículos de primera necesidad. Una de las causas de este levantamiento fue el cambio de la moneda de 0.50 Ctvs por billetes, y en protesta a este hecho, concurrieron a la municipalidad de Huamanga más de 8,000 ciudadanos; según referencias de los periódicos de la época, tras un enfrentamiento con la gendarmería en Carmen Alto en cuyo acto se registró 3 muertos Barrientos, Pablo de la Cruz y Gregorio Mitaco,

10) El Gobierno de Augusto B. Leguía

El Gobierno de Augusto B. Leguía significó la penetración del Imperialismo Norte Americano en el Perú bajo el lema «Patria Nueva».

11) La Ley de La Conscripción Vial y la Ley de la Vagancia

En mayo de 1922 fue creado por Decreto, el patrimonio de la Raza Indígena , la Ley de la Conscripción Vial , la Ley de Caminos Nº 4113 del 10 de Mayo de 1920, además la Ley de construcción de ferrocarriles y la Ley de la Vagancia.
Estas leyes sirvieron de base para la construcción de las carreteras provinciales del departamento de Ayacucho y sus provincias La Mar , Cangallo, etc.
Por disposición de este Decreto, los campesinos independientes estaban obligados a trabajar gratuitamente por un periodo indeterminado en la construcción de las carreteras y la línea férrea a Ayacucho. A cambio de ello, recibían un carné de haber cumplido con el trabajo en la obra vial; muchos de estos operarios con su mano de obra fueron aprovechadas por los hacendados para la construcción de carreteras a sus haciendas.
Las personas exceptuadas de este trabajo fueron los habitantes de la zona urbana llamados mistis y los campesinos que prestaban servicios (de yanaconas) en las haciendas.
Los campesinos que se encontraban transitando en la ciudad por algún motivo eran arrestados por los gendarmes, en aplicación a la Ley de la Vagancia para luego ser llevados como castigo a las obras de carreteras y otras obras públicas.

12) El Congreso Indígena

En 1921, con el auspicio gubernamental se realizó un Congreso Indígena, donde concurrieron delegaciones de varias comunidades, con el objeto de formular las reivindicaciones de la raza indígena. Los delegados pronunciaban en quechua enérgicas acusaciones e improperios contra los gamonales. Finalmente constituyeron un Comité de Defensa Pro Derechos de los Indígenas, del Tahuantinsuyo.

13) Movimiento Campesino de La Mar

Principales causas:
Los campesinos propietarios de las tierras fueron despojados violentamente con artimañas como aquellas derivadas de la herencia forzada, el tinterillaje y la confabulación de las autoridades con los hacendados y mistis.
Los campesinos de los anexos de San Miguel, afectados por estos vejámenes, enviaron a las autoridades gubernamentales, sus reclamos mediante telegramas, a fin de dejar sin efecto el aumento del impuesto a la sal, el cambio de las autoridades, y haciendo saber de los abusos que cometían los hacendados. Los campesinos al no tener respuesta de sus legítimos reclamos de las autoridades provinciales, departamentales y los de la capital de la República , el 1º de octubre de 1922, allanaron la casa de los hacendados de San Miguel incendiándolo y saqueando sus pertenencias.
Los días 13 y 14 de diciembre de 1922, los campesinos realizaron una manifestación encabezados por Venturón Perez, en donde fue duramente reprimida con una violencia inusitada, resultando en este enfrentamiento 15 campesinos muertos.
Ante este hecho, los campesinos enviaron un memorial l Patronato de la Raza Indígena , a fin de que gestionara ante el gobierno las garantías para las comunidades. Este Memorial desapareció simplemente de la Oficina del Patronato de La Mar frustrándose así el trámite legal.
En vista de esta negativa y la indiferencia del Patronato de La Mar , los comuneros decidieron enviar de una vez por todas, una delegación a Lima, con el fin de entrevistarse con el Ministro de Fomento y los miembros del Patronato Central de la Raza Indígena , la decepción fue tan grande puesto que lograron que nadie los atendiese.
A raíz de estos hechos, los campesinos nuevamente fueron objeto de mayores vejámenes por parte de los denunciados y hacendados, pues los comuneros se hicieron acreedores de mayores castigos morales y materiales por el delito de haber solicitado justicia.
El Padre Español Fray José Pacífico, Jefe de la misión Franciscana en la provincia de La Mar escribió lo siguiente:
«..Coronel Juan Rosa Meneses Prefecto del Departamento... Los crímenes que acabo de presenciar en esta provincia de La Mar... responde a una honda impresión producida en mi espíritu y por lo que he presenciado en cumplimiento a mi sagrada misión he tenido que recorrer todos los lugares y caseríos de este pueblo en los días de sangre... en Lloqwapampa he presenciado el incendio de más de 200 chozas... habitantes que huían despavoridos a los cerros y quebradas y los que caían muertos por los proyectiles de los incendiarios, quienes después de prender fuego a las chozas se dedicaban a cazar a los pobres indios.. .en Illaura presencie.. .escena de tres cuerpos agonizantes; Dos ancianos y un párvulo de 4 años…ya no me pude aproximar a las victimas…En los demás caseríos de La Mar he visto cuadros de dolor indescriptibles, pobres indios agonizantes con horribles heridas rodeados de algunos deudos ancianos…será imposible que tanto crimen quede sin castigo...».

14) La Actividad Económica

Mientras tanto la actividad económica en Huamanga se redujo al comercio de ganado, a la compra de tierras, al arrieraje, además de la obligada asistencia a ferias de artesanías, al pequeño comercio por el que se construyó de manera inevitable el mercado de abastos, en lo que fue la antigua plaza de chinos, judíos y árabes que se dedicaron a pequeñas industrias y al comercio. Sin embargo se notaba la situación de grave crísis de abandono, había permanente desocupación, miseria, pobreza, con un número limitado de tierras, comerciantes, manufactureros en decadencia, y una agricultura y ganadería retrasada.

15) En el Aspecto Político

La mayoría de los hacendados y la clase media abrazó la doctrina del APRA, produciéndose un levantamiento que culminó con el asalto al local de la prefectura. Fue una etapa de intensa actividad intelectual que algunos analistas interpretan como una actitud de reacción frente al centralismo limeño y a la inusual fama del Cusco. Uno y otro movimiento, el político y el cultural tuvieron como fin forjar de una vez por todas la identidad regional.

16) Universidad de San Cristóbal de Huamanga

La Real y Pontificia Universidad de San Cristóbal de Huamanga fue fundada el 03 de julio de 1677, por el Obispo Cristóbal Castilla y Zamora, autorizado por Real Cédula del Rey Carlos II. Posteriormente, fue clausurada en 1885 por el Presidente provisorio Don Miguel Iglesias.
Uno de los hechos mas trascendentales, para el reactivamiento comercial y burocrático, fue la reapertura de la Universidad de Huamanga en 1959, iniciándose de esta manera, un proceso de construcción de obras de modernización, como la construcción de pistas, veredas, obras de saneamiento como agua y desagüe, acompañado de una intensa actividad comercial. Desde entonces, la vida de la ciudad estuvo ligada a la actividad cultural desarrollada dentro de los claustros universitarios.

17) Creación de la Universidad Particular Víctor Andrés Belaunde

Por iniciativa del Obispo Otoniel Alcedo, fue creada la Universidad Católica de carácter privada Víctor Andrés Belaunde, por Ley No 16991 de 1967. Su funcionamiento contribuyó con la creación de nuevas facultades y por ende la elevación cultural de la zona.

18) Defensa de la Gratuidad de la Enseñanza

El 24 de junio de 1969 la ciudad de Huanta, como también los estudiantes secundarios y los padres de familia de la ciudad de Ayacucho, se movilizaron en protesta por la dación del D. S. Nº 006, que atentaba contra la Gratuidad de la Enseñanza , siendo reprimido violentamente por el gobierno de turno a través de la policía.

19) Aniversarios de la Batalla de Ayacucho

Las celebraciones de estos aniversarios, el 9-Dic-1924 y el 9-Dic-1974 respectivamente, han significado para la ciudad de Ayacucho y la localidad de Quinua la materialización de algunas importantes obras de infraestructura, que en su momento han contribuido a su relativo progreso tales como:
- En 1924, la culminación de la carretera Huancayo-Ayacucho, remodelación y construcción de algunos parques, como también la restauración del local de la Municipalidad.
- En 1974, a iniciativa del gobierno Venezolano con motivo del Sesquicentenario de la Batalla de Ayacucho y la Independencia de Amér. a (150 años) mandó construir obras de infraestructura y otras como: el Complejo deportivo, el Estadio de Cumana, el Coliseo de Caracas, el Complejo Cultural (Museo, auditorio y biblioteca), la Plaza Bolívar y el Centro Artesanal de Quinua. Y por la parte nacional, el Gobierno Peruano se encargó de pavimentar la carretera Ayacucho-Quinua y el asfaltado del Aeropuerto con la instalación de receptores de TV y teléfonos.
Así también se completó de construir la Planta de Tratamiento de Agua Potable y Aguas Servidas, la refacción y remodelación del Concejo Provincial de Huamanga y otros edificios públicos, concluyendo con el monumento a los Vencedores de Ayacucho, etc.

20) El Proceso de Colonización de la Selva del Valle Río Apurimac

El Valle del Río Apurimac estuvo poblado originalmente por los Ashanincas y Campas, cazadores y recolectores que practicaban una agricultura de tala de árboles. Los Jesuitas iniciaron la colonización de la zona, teniendo a su favor la labor evangelizadora desarrollada mediante actividades agrícolas y ganaderas.
Históricamente, el Valle fue un centro productor de la hoja de coca pero recién entre mediados y finales del siglo XIX, cuando se incrementaba la explotación de coca y aguardiente de caña, el valle comienza a adquirir una vital importancia y atractivo para las poblaciones serranas de Ayacucho.
En la segunda mitad del XIX se asentaron allí los primeros colonos serranos provenientes de Huanta. A fines del siglo pasado y el primer tercio del presente, tuvo lugar la primera oleada migratoria importante.
La Colonización abarcó inicialmente el distrito de Ayna, en la provincia de La Mar. Conforme avanzaba el proceso de colonización, se fue ampliando y al mismo tiempo se desplazaban también los comuneros de San Miguel y Tambo, estos se hallaban más próximos a la ceja de selva.
Esta oleada migratoria recibió respaldo legal de sucesivos gobiernos. En 1899, Dn. Nicolás de Piérola promulgó la Ley de Tierras de Montaña; una década después, en 1909, el primer gobierno de Leguía promulgó también la Ley de Terrenos de Montes No 1220. En aplicación de esta norma fue instalada en Ayna una Oficina de delegación de Tierras de Montañas al cual acudían los colonizadores serranos para legalizar la posesión de las tierras invadidas, convirtiéndose de esta manera en propietarios libres.
Sin embargo, el proceso colonizador se efectuaba lentamente debido a la dureza del clima y las enfermedades.
La migración era mayoritariamente temporal. Los emigrantes, sobre todo varones; continuaban vinculados a su parentela y a sus obligaciones comunales conservando sus preferencias ancestrales.
Al mismo tiempo, en el valle se establecieron también grandes propietarios quienes llegaron a ocupar enormes extensiones de las mejores tierras, muchas veces, a costa de los «ashanincas» y de los pequeños parceleros.
Aparecieron así las primeras haciendas, caracterizadas por ser la prolongación del latifundio serrano. La mano de obra estaba conformada básicamente por peones traídos de las haciendas serranas; pues en muchos casos, los propietarios de las haciendas del valle mantenían sus propiedades sobre las alturas de Huanta y Tambo. En otros casos, se explotaba la fuerza de trabajo de la población nativa.
El cultivo más importante en el valle fue siempre la coca producida con fines comerciales dada la demanda de los campesinos de la sierra. En la segunda década del presente siglo, de modo paralelo a la consolidación del gamonalismo, tuvo lugar el auge de la caña de azúcar, pues los terratenientes serranos demandaban el aguardiente, que junto con la coca, eran consumidos en las comunidades y haciendas serranas donde el peón recibía estos productos a cambio de su trabajo.
Desde la década de 1940 se introdujo en el valle, el cube, de cuya raíz se extrae una sustancia empleada en la fabricación de insecticidas. El cube adquirió mediana importancia en el mercado internacional y en la zona llegó a tener acogida sobre todo entre los grandes propietarios. La hacienda de Santa Teresita, fue la más grande del Valle ( 3,000 hectáreas ) producía cube, mientras que otras como Luisiana, lo complementaba con la caña de azúcar.
En los primeros años de la década de 1950 se construyeron tres aeropuertos en el Valle, el primero en la hacienda de Teresita, el segundo en la hacienda de Luisiana y el tercero en Sivia, este último perteneció a los misioneros Franciscanos.
Hacia mediados de la década de 1960 el auge del cube llegó a su fin; se inició entonces el boom del café, cultivo introducido hacia 1930, pero cuya importancia creció con el alza de precio en el mercado internacional y con el apoyo del Banco de Fomento Agropecuario, llegando entonces a ubicarse el Perú como tercer productor mundial de este producto.
El auge del café tuvo implicancias notables en la economía y la organización social del valle, pues implantó una migración masiva de campesinos serranos que temporalmente emigraban a recolectar el prooducto. La explotación del cultivo requería una mayor cantidad de mano de obra. En las comunidades serranas aparecieron los enganchadores, quienes buscaban asegurar la fuerza de trabajo campesina por intermedio de adelanto en dinero. En otras zonas los campesinos recibían cacao y maní a cambio de su traba o. Mientras los colonos de la etapa inicial interactuaban con sus lugares de origen, sin considerar que los más recientes se establecían definitivamente en el valle y construían sus residencias al lado de sus parcelas ocupándolas con todas sus familias.
La intensa migración generó nuevamente demanda de tierras, particularmente en las partes bajas de las áreas de colonización. Sin ningún tipo de planificación ni control estatal se ocuparon tierras libres. En estas circunstancias, la colonización se desborda hacia la margen derecha, produciéndose algunas invasiones de tierras de haciendas. Entre 1965 y 1970 se dio la mayor afluencia de migraciones, tomando tierras en algunas zonas y basándose en la Ley de Reforma Agraria de 1969 .
Frente al temor de las invasiones algunos hacendados optaron por vender sus propiedades. El crecimiento comercial del valle fue además favorecido por la construcción de la carretera Ayacucho-San Francisco concluida en 1964. La carretera no solo influyó en la formación de nuevos centros poblados y en la multiplicación de las ferias, sino que generalizó el intercambio monetario en reemplazo del trueque. Los campesinos serranos llegaron acompañados de los primeros carros originando una multitud de pequeños comerciantes que venían a buscar mejores destinos.
Así a la migración campesina se sumó la entrada de medianos y pequeños comerciantes. A esto se agregaron después los más visibles comerciantes provenientes de Ayacucho, Junín y Lima.
El cultivo del café, favoreció a los grandes productores y comerciantes intermediarios, y los pequeños productores se asociaron en cooperativas buscando superar la intermediación y las arbitrariedades de los comerciantes.
Entre 1970 y 1971 se crearon tres cooperativas agrarias de servicios en la selva ayacuchana: Unión Selva, Río Apurímac y el Quinacho que en 1977 llegaron a agrupar 895, 1356 y 1500 socios respectivamente. Si bien el inicio creó expectativas entre los productores, las cooperativas no llegaron a satisfacerlas. Por eso, a partir de 1980 los campesinos prefieren volver a vender sus productos a los comerciantes particulares cuyo poder resurgió.
En 1975 los pequeños comerciantes y productores constituyeron una Asociación de Pequeños Agricultores con la finalidad de competir contra el monopolio de los grandes comerciantes.
Con el tiempo, sin embargo, estos llegaron a infiltrarse en las organizaciones agrarias para finalmente controlarla. En 1975, se organiza la Federación Campesina del Valle del Río Apurímac FECVRA, que llegó a convertirse en una de las más grandes e importantes organizaciones socio-agropecuarias de todo el departamento de Ayacucho, porque agrupó hasta más de cinco bases o sindicatos hasta 1983, cuando finalmente quedó desactivada por efectos del terror y la violencia represiva, cuyos culpables protagonizaron tanto los bandos de SL como los de la Marina de Guerra.
Hasta 1983 los productos como el cacao, café y frutas cubrían la mayor extensión de tierras destinadas al cultivo y por consiguiente, seguían siendo rentables. Pero cuando a fines de ese año se agudizó la violencia, los prósperos agricultores y los grandes comerciantes abandonaron sus parcelas y negocios para migrar hacia las ciudades.
Paralelamente, en dirección contraria desde las alturas de Huanta, Tambo y San Miguel y desde las cabeceras que colindan con la sierra, centenares de familias de muchos caseríos, pagos y comunidades huyeron de la violencia represiva de SL y de la Marina para bajar a nuclearse en el Valle. Y por efecto de la inevitable violencia, nacieron múltiples poblados pequeños que inicialmente solo servían para pernoctar en la noche, pero que a medida que crecía el terror de ambos bandos se convirtieron en residencia definitiva de los campesinos emigrantes.

21) Los Sismos en Ayacucho de 1980 y 1981

A un pueblo aquejado de problemas sociales se sumaron los movimientos sísmicos que azotaron Ayacucho por espacio de dos años, siendo los más fuertes aquellos originados el 17 de abril y del 22 de junio de 1981; movimientos telúricos que causaron serios daños en numerosos casonas y templos de la ciudad y los que han sido restablecidos con costos muy elevados y sin la eficiencia deseada.

22) Proyecto Especial Río Cachi

La falta de agua ha sido el problema principal en Ayacucho, cuya solución se proyectó desde la época virreynal. A pesar de haberse dado disposiciones y asignado presupuestos en varias oportunidades nunca se ejecutaron.
Por DS No 004 MIPRE del 2 de febrero de 1987 se crea el «Proyecto Especial Rió Cachi» para ejecutar la obra y proporcionar a Ayacucho los recursos hídricos que faciliten su desarrollo integral.

23) Asfaltado de la Vía de los Libertadores

Por fin en el año de 1998 se concluyó el asfaltado de la carretera transversal. llama da «Vía Los Libertadores» que une la ciudad de Ayacucho con la Capital del Perú, Lima, en tan sólo de 8 a 9 horas y el resto de los departamentos de la costa. Es una obra que contribuye positivamente al desarrollo de nuestra Región.
Está obra fue ejecutada durante el gobierno del ex- presidente de la República Ing. Alberto Fujimori Fujimori.

24) El Terrorismo

Fue un periodo de violencia política cruel, que dejó como saldo decenas de miles de muertos, pueblos abandonados, cientos de huérfanos, ingentes daños materiales.
Desde que SL. desatara la violencia en 1980, el proceso de la guerra no tuvo un solo cauce. La respuesta del Estado y de la sociedad varió en el tiempo y en el espacio.
En el Valle se organizaron los primeros Comités de Defensa Civil (CDC), entre ellos, las rondas campesinas de Pichiwilca, que alcanzaron un alto grado de cohesión y de eficiencia militar en la lucha contra SL. A fines de 1991 Ayacucho llega a contar con aproximadamente 836 comunidades organizadas en CDC.
De ellas, 280 correspondían al valle del Río Apurimac y tenían bajo su control el 95 % del Valle. Y en 1994, el Comando Conjunto de las FFAA registraban para Ayacucho 1,564 Comités de Autodefensa Civil, con 61,450 ronderos organizados y 5,583 armas distribuidas, de un total nacional de 4,205. Comités; 235,464 integrantes y 16,196 tipos de armas.
Al mismo tiempo, entre 1985 y 1987 la indiferencia del Estado y las FFAA frente a las matanzas de ronderos en manos de SL, llevaron a los CDC a establecer alianzas con el Narcotráfico; a cambio de armas y recursos, con los cuales a la vez que derrotaban a los grupos armados mantuvieron limpia la zona de la presencia de policías y militares. En medio de la adversidad de la guerra y la pobreza surgió esta alianza peligrosa entre ronderos, cocaleros y narcotraficantes, en los cuales estos últimos terminaron financiando la lucha contra SL.
Un escenario muy diferente fue el del Alto Huallaga, donde, con otra disposición de actores el narcotráfico financió la subversión (Gonzáles. 1987 1989).
Podemos soslayar que este fenómeno social ha remecido a nuestro país por espacio de doce años. Según los estudiosos la causa estaría en la grave depresión económica social del departamento de Ayacucho, que junto con Huancavelica y Apurìmac, estaría considerado como una de las zonas mas deprimidas y de mayor pobreza en el mundo.
En este contexto surgió el fenómeno de Sendero Luminoso que se lanza a la lucha armada mas despiadada, considerando que no hay otra solución para los problemas ancestrales de Ayacucho, del Ande y del Perú.
Sendero Luminoso, liderado por Abimael Guzmán Reynoso «Presidente Gonzalo» se embarcó en una lucha fraticida de doce años de duración 1980 –1992 a escala nacional, con un saldo de más de 25-50 mil muertos, cerca de dos mil torres de electricidad derribadas, pérdidas por mas de 22 millones de dólares, equivalente a la deuda externa de ese momento y provocando el éxodo de más de 100 mil familias en todo el país.
Experiencia muy dolorosa para Ayacucho y el Perú, porque se cometieron brutales atentados contra los derechos humanos, tanto por los militantes de Sendero Luminoso como por las fuerzas militares represivas del Gobierno, y por que también ha servido para darnos cuenta de la realidad peruana donde todavía impera la pobreza, la injusticia, el abuso, la corrupción y la marginación que las clases políticas gobernantes están en la obligación de erradicarlos para evitar la violencia social que tanto daño ha causado al país.
El 12 de septiembre de 1992, con la captura del jefe máximo de Sendero Luminoso y su plana mayor, la población peruana, que por 12 largos años vivió insegura y amedrentada, experimentó una grata sensación de alivio de libertad de tranquilidad y de seguridad. Desde entonces esperamos para siempre, que haya vuelto la paz a nuestro querido Ayacucho y el Perú.