Época de la Independencia


Las reformas dadas por la Corona a consecuencia de movimiento de José Gabriel Condocanqui (Tupac Amaru) dio motivo para la creación de las intendencias, según Linch, con el fin de reestructurar su economía social y políticamente de la colonia en Huamanga.

1) La Propaganda de los Pasquines

Como consecuencia de estos levantamientos se producen manifestaciones anti realistas en 1809, dos años después, el 28 y 29 de junio aparecen pasquines en los sitios céntricos de Huamanga, reapareciendo luego el 31 de agosto. Desde aquel entonces, los pasquines se constituyen en elementos propagandísticos de primer orden de los huamanguinos que querían y luchaban por la libertad americana. Cabe hacer recordar que los criollos y los comerciantes de Ayacucho utilizaron los pasquines desde 1780.
Un año después, en 1812, la situación se tornaría insoportable para los españoles. Los síntomas de insurrección brotaron por doquier y se preparó el desenlace. El 12 de mayo de 1812 se reúnen en cabildo abierto, con el fin de proyectar acciones futuras para defender sus intereses y los de la corona. Pese a las medidas que se tomaron para evitar los desbordes del populacho, volvieron a aparecer los pasquines más amenazantes. Y en esos días las efigies de Carlos III y de Luisa, que se encontraban a la entrada de lo que hoy es la Alameda , fueron destrozadas y quemadas por manos sediciosas.

2) Las Luchas en Huamanga

La Expedición dirigida por Hurtado de Mendoza e integrada por el Clérigo José Gabriel Béjar y Mariano Angulo, marchó con destino a Huamanga, recibiendo a su paso la adhesión de los pobladores y también de las guarniciones que se encontraban por el trayecto. Por consiguiente, la toma de la ciudad de Huamanga fue pacifica.
El Virrey al conocer este hecho envía el Batallón Talavera con el mando del coronel Vicente Gonzáles, el que ingresa a Huanta tras de un violento combate; los independientes se organizan y después de derrotar a las avanzadas españolas en Huamanguilla cercan Huanta el 30 de setiembre.
De enero a octubre de 1820, se producen constantes manifestaciones anticolonialistas de los huamanguinos. El Dr. Pedro Gutiérrez Coz, Obispo de Huamanga, a quien se le consideraba como el más furibundo defensor de la Corona fue que al tener noticias de la llegada de Alvares de Arenales a Huamanga, huyó a Huancayo echando maldiciones a los patriotas con el fin de no caer preso en manos de los independientes.
El entusiasmo aumentaba, los arrieros que viajaban desde Ica hasta la intendencia de Huamanga transportaban productos, especialmente aguardiente. Estos mismos fueron los que difundían noticias sobre el desembarco de las tropas libertadoras y el viaje de Arenales por los abruptos caminos de la sierra con dirección a Huamanga.
Días antes del arribo de San Martín al Perú, propagandistas clandestinos recorrieron pueblos esparciendo noticias y agitando al campesinado. Al llegar Arenales salieron a vivar al ejercito libertador proporcionándoles toda clase de ayuda. El 31 de octubre de 1820, el ejército comandado por Arenales ya se encontraba en las inmediaciones de la ciudad; según explica Roca, miembros de la municipalidad, notables y miles de personas de toda condición social salieron de una distancia de más de 15 cuadras a recepcionarlos con algarabía. Fue muy grande las muestras de alegría.

3) Álvarez de Arenales en Huamanga

El 21 de octubre de 1820, Arenales partió de Ica camino a la sierra y arribó a la ciudad de Huamanga el 31 de octubre.
El Virrey, enterado de las maniobras de Arenales en Ayacucho dispuso que el Intendente de Tarma se atrincherara en Izcuchaca para emboscarlo, quien después de recomponer sus fuerzas se puso en camino hacia Huanta.

4) Cangallo en la Independencia

El pueblo de Cangallo, por su tenacidad y resistencia soportó el incendio ocasionado por Carratalá.
«... quedando reducidas en cenizas y borrados para siempre del catálogo de los pueblos el criminalísimo Cangallo, cuyos habitantes continuando con su perfidia se han negado con su fuga y sus excesos a la fraternidad con que mis tropas han mirado a los demás del partido.
En terreno tan proscrito nadie podrá reedificar y... la cabeza de la sub delegación a otros pueblos más dignos... un pueblo tan malvado que solo pueden llamarse nido de ladrones asesinos y toda clase de delincuentes sirva de escarmiento a todas las demás poblaciones del distrito – Carratalá Cuartel general de Putica»...
José de La Serna se hizo cómplice del crimen de Carratalá cuando el 11 de enero de l822 aprobó por decreto la conducta de Carratalá. El decreto fue publicado el 22 de Enero en la Gaceta que editaba el gobierno Virreinal. He aquí el texto del documento.
«... los habitantes del criminalísimo Cangallo han conducido al termino de ser reducido a cenizas y borrado para siempre del Catálogo de los Pueblos, como justo castigo a la tenacidad y obsesión con que se ha hecho sordo las continuas amonestaciones, invitaciones pacíficas y repetidos indultos del Gobierno; y como sea preciso que aun semejante nombre desaparezca también de la memoria de los hombres y que un ejemplar castigo sirva de general escarmiento..
Que el partido conocido con el nombre de Cangallo se titule en lo sucesivo Vilcas Huaman.
Que la capital del..., se sitúe en el pueblo de Pomabamba... se nombrara en lo sucesivo Doctrina de Pomabamba y Capital del Partido de Vilcas Huaman.
Que nadie podrá reedificar en el terreno que ocupaba el infame Cangallo, que ha sido acilo de ancianos y guarida de ladrones. Cuzco 11 de Enero de 1822 José de La Serna »...
Posteriormente Carratalá prosiguió su desplazamiento hacia las provincias de Lucanas y Parinacochas, en la que hizo publicar profusamente una de sus temibles proclamas.

5) La Emboscada de Collpahuayco

El 2 de diciembre el ejército libertador comandado por Sucre, cuando se dirigía hacia Huamanga fue interceptado por Valdés en la misma entrada del paso de Collpahuayco. Se habían adelantado hacia la derecha de Sucre, siendo sorprendidos por la retaguardia independiente, constituida por 3 batallones comandados por el General Colombiano Lara y por una unidad montonera comandado por Miller. Se lanzaron contra ellos los batallones Colombianos Gerona, Cantabria, Burgos e Infante, así como un regimiento de Caballería. Cuando eran las 5 de la tarde del 3 de diciembre, dos compañías de cazadores (una peruana y otra colombiana) sostuvieron un ataque a pie firme y en ese mismo sitio fueron prácticamente aniquilados y para cubrir los claros se lanza una unidad mas, mientras Miller combatía en retirada hasta alcanzar otra quebrada por la que llega hacia las cercanías de Matará.
El combate terminó por la noche, (los independientes tuvieron 300 bajas incluyéndose entre ellos al mayor Ingles Duckbury, muerto en el encuentro). Había sido pues, una completa victoria material de los Españoles; pero en lo moral el triunfo fue del bando independiente, porque en este lado los ánimos se enardecieron de modo especial entre los colombianos. Sorprendentemente, los soldados coloniales fueron presa de una profunda depresión y del más agudo remordimiento por haber derrotado a quienes luchaban por una causa que se supone era la de ellos mismos. La angustia colectiva de estos hombres fue de tal magnitud que rompieron sus armas contra las rocas y en la cúspide de su abatimiento, muchos se lanzaron a los abismos buscando la muerte.

6) La Batalla de Ayacucho

Luego de la Batalla de Junín, Bolívar dispuso que las vanguardias montoneras a caballo persiguieran a los realistas, mientras que al grueso de sus tropas les dio descanso y facilitó su reaprovisionamiento.

Otra fue la situación del enemigo, Canterac al mando de su caballería en total desmoralización, se reincorporó a su ejercito y en su huida sufrió el asedio constante de partidas y montoneros independientes enviados en su persecución. El ejército de Canterac corroído por el prestigio moral, sufrió en el trayecto al Cusco, el aumento imparable de la deserción de sus filas con cerca de más de 3,000 soldados.
Como vaticinó Bolivar éste se movió muy tranquilo, seguro de la efectividad con que las partidas perseguían a Canterac. Llegó a Huamanga el 24 de agosto, precisamente cuando Carreño con sus guerrillas procedían a ocupar la provincia de Abancay. Las tropas independientes, siguiendo a los montoneros tomaron la ruta de Vilcashuaman, para después distribuirse entre Andahuaylas y el río Apurímac. Allí fueron visitados por Bolívar, quien consideró que por la proximidad de la temporada de lluvias no se llegaría a efectuar ninguna campaña en gran escala. El mando del Ejército Unido había acampado en Andahuaylas, mientras los montoneros se infiltraban tras las líneas enemigas para alzar en armas a la población del territorio ocupado por el adversario español.
Bolívar se despidió de sus tropas el 6 de octubre en Andahuaylas y emprendió viaje a Lima, dejando a Sucre el Comando General del Ejército Unido Peruano Colombiano.
La evaluación del estado de cosas en el bando realista fue distinta para La Serna. Porque se supone esperar a que termine la época de lluvias era arriesgar no sólo a que toda la zona sea ocupada por los montoneros y partidas, sino también que, la deserción aniquilara por completo a su ejército. Por estas consideraciones, hacia fines de setiembre, el comando Español emprendió una campaña decisiva, para cuyo efecto decretó el reclutamiento forzoso en todos los pueblos de la comarca de todas las gentes en capacidad de combatir.
Hecho estos aprestos, los realistas comenzaron a movilizarse entre mediados de octubre; los efectivos del ejército realista eran un promedio de 10,000 soldados, encuadrados en 14 batallones de infantería, 2 brigadas de caballería y 10 piezas de artillería (en total 3 divisiones de infantería mandados por Canterac, Valdés y Monet; y una división de caballería comandada personalmente por La Serna ). Valdés comandaba la vanguardia de estas tropas.
La montonera independiente al percatarse del movimiento del ejército realista procedió en comunicar rápidamente a Miller. Sucre, al tener conocimiento de estas escaramusas, decidió replegarse de inmediato porque sus fuerzas se hallaban dispersas, mientras las mismas acudían reincorporándose en el trayecto entre el puente Pachachaca y Andahuaylas hacia el camino de Huamanga.
El Ejército español marchó con dirección a Huamanga, llegando el 16 de noviembre de 1824; en esta ciudad al no encontrar las fuerzas patriotas, La Serna se vio obligado a dar un viraje hacia el río Pampas, tras la persecución donde marchaba Sucre con sus fuerzas. El 24 de noviembre ambos contendientes se avistaron, desplazándose paralelamente por la quebrada sin atreverse ninguno a iniciar las acciones belicistas, mientras que las deserciones entre los soldados coloniales se acrecentaban.

6.1) El día 2 de Diciembre
Sucre cruza el río Pampas y se dirige a las alturas de Matará seguido por el adversario, los independientes transitaban hacia la quebrada de Collpahuayco y al percibirlos, Valdés decidió interceptarlos en la misma entrada del paso, adelantándose por el ala derecha de Sucre, siendo sorprendidos por la retaguardia independiente, constituida de 3 Batallones mandados por el general colombiano Lara y por una unidad montonera mandados por Miller. De manera sorpresiva se lanzaron contra los españoles los batallones colombianos Gerona, Cantabria, Burgos e Infante.

6.2) El día 4 de Diciembre
Sucre se desplazó para combatirlos pero La Serna siguió de largo para cortarle el paso a Huamanga; el Ejército Unido pasó el 5 por Acosvinchos y el día 6 llegó a los campos de Ayacucho, no pudiendo seguir su marcha porque tenían por delante al enemigo que ocupaba las alturas del cerro Condorcunca. En ese momento los contendientes sabían ya que se provenía una batalla de grandes proporciones y que era inevitable.

6.3) El día 5 de Diciembre
Todo el ejercito libertador estaba al otro lado de la quebrada de Acocro; descansaron en el pueblo de Guaychao hasta las dos de la tarde en que se conti nuó la marcha hacia Acosvinchos, viendo siempre a los enemigos que desfilaban a Tambillo.
El enemigo envió a Huaman-ga al Mariscal de Campo Carra-talá con dos mil hombres, con el objeto de sacarles a los moradores los auxilios y alimentos para el sostenimiento de todo el Ejército Real.

6.4) El día 6 de Diciembre
Habiendo pasado la noche el Ejército Unido Libertador en el expresado lugar de Acosvinchos, en la mañana del seis, después del toque de diana y tomado lista de costumbre, prosiguió su marcha al pueblo de Quinua, observando a los españoles que efectuaban una fuerte marcha paralela por la izquierda avanzando hacia las alturas de Pacaycasa.

6.5) El día 7 de Diciembre
En la madrugada del siete ambos ejércitos atravesaron pacíficamente la quebrada de Huamanguilla y se aproximaron buscando una posición más ventajosa hasta la llegada del día 8 de diciembre en que ambos ejércitos se hallarían frente a frente. Los realistas se apostaron en las alturas del cerro Condorcunca y los patriotas en el llano de la pampa de La Quinua. A las 4 de la tarde, un batallón de cada bando realizó maniobras a grandes voces de mando y toque de cornetas.

6.6) El día 8 de Diciembre
A La Serna y su ejército se le vio trepar temprano, con pasmosa tranquilidad a los elevados cerros que dominan Huamanguilla, para de allí pasar encubiertos y establecerse en las cimas y faldas del Condorcunca, cerro tutelar que abraza a toda la pampa de Ayacucho. (este campo tiene de ancho, desde la llanura pendiente del Condorcunca que se extiende hasta el pueblo de Quinua, unas 500 toesas, antigua medida francesa que equivale a un metro 946 mm . y 800 de largo de quebrada a quebrada, esto es de norte a sur).
Aproximándose hacia el ocaso del mismo día se entrevistaron los hermanos Tur, que siendo uno de ellos Brigadier de los españoles llamado Antonio y el otro Teniente Coronel de la patria de nombre Vicente, habían logrado obtener permiso de sus jefes para encontrarse personalmente. Se saludaron y abrazaron solícitamente hasta que el Brigadier al despedirse le dijo «Siento hermano que estés metido en una causa que va a sucumbir» y a lo que el aludido le contestó «Hermano, no tengas tal aflicción, porque pudiera ser que te sirva de algo el día de mañana» y tras una pesarosa reflexión cada uno se restituyó a su respectivo ejército.
Durante el día se habían realizado algunas escaramuzas, ordenamiento de tropas y arengas militares que propalaban los jefes de ambos ejércitos beligerantes. Llegada la noche, Córdova reunió a los músicos y con ellos ascendió al Condorcunca, frente al cuartel del Virrey y comenzó a darles una espontánea serenata a los asustados realistas, quienes pensaron que todo el ejército libertador estaba en marcha para sorprenderlos y atacarlos anticipadamente, por lo que se obligaron a abandonar su campamento provisional. Sucre, por su parte, había logrado hacer pasar la noche entera en vela a los realistas, simulando ataques con marchas musicales guerreras de banda de músicos y toques de cornetas con descarga de fusilería. Calmado los fuegos el bando patriota se incorporó a su regimiento sin pérdida alguna, mientras que en el bando español tuvo lugar la muerte de bala del Teniente Coronel Don Francisco Palomares, Comandante del 2do. Batallón Imperial, además de varios heridos y dispersos. A las diez de la noche ambos contrincantes instalados en sus respectivos campos quedaron en el más profundo silencio.

6.7) La Batalla del 9 de Diciembre de Ayacucho
Principiando la primera aurora del 9 de diciembre el Ejército Unido se desplazó de las pampas de Quinua hacia las faldas del cerro Condorcunca. En ese cuadrilátero los independientes se distribuyeron del modo siguiente:
La división peruana al mando del General La Mar que consistía de 3 Batallones de infantería y varias partidas de montoneros a caballo, mandados por el coronel de guerrillas Marcelino Carreño que constituían su reserva, se ubicaron en el lado izquierdo; al centro se situó la caballería al mando del general Guillermo Miller.
A la derecha se colocó la división Colombiana comandada por el general José María Córdova con 4 Batallones de soldados.
La reserva total del ejército al mando del General Jacinto Lara se ubicó en la retaguardia con 3 batallones muy mermados después del choque de Collpahuayco. El Ejército Unido prácticamente no tenía artillería, de las dos que tenían sólo una pieza llego a la pampa de la Quínua ; la otra se perdió en el encuentro de Collpahuayco).
El ejército Colonial hurgando mejores posiciones se instaló en cambio sobre las alturas del cerro Condorcunca de la manera siguiente:
A la derecha (izquierda del lado Independiente) se ubicó la más poderosa división enemiga mandada por el General Jacinto Valdez con 4 batallones de infantería, 4 escuadrones de caballería y 4 piezas de artillería; al centro protegiéndose unos a otros se colocó la división del General Juan Antonio Monet, constituido por 5 batallones de infantería.
A la izquierda (derecha del lado independiente) se ubicó la división mandada por el General Alejandro Villalobos con 5 batallones de Infantería. La reserva de este ejército la conformaban 10 escuadrones de caballería y 7 piezas de artillería al mando del General Dn. José de Canterac.
Hacia las 8 de la mañana, a petición de Monet y con autorización de Sucre, 37 peruanos y 26 colombianos, entre jefes y oficiales, pasaron la línea neutral, donde 82 realistas los esperaban para saludarse y darse el último abrazo de despedida de amigo y hermano. Entre ellos los hermanos Ramón y Leandro Castilla (peruanos), y los Blanco, al toque del corneta volvieron a sus filas para iniciar la lucha.

6 .8) El Plan de Batalla Realista
Valdez lo consideró simple, pues con su poderosa división flanquearía por la izquierda a los patriotas, hasta conseguir colocarse en una meseta a la retaguardia de los mismos. Luego Monet y Villalobos atacarían el frente independiente a igual tiempo que Valdez, quien lo haría por la espalda. Así la victoria acudiría rápida y contundente.

6.9) El Plan Patriota
Sucre, inspirado por su buena estrella hizo que los patriotas esperasen que los realistas bajen de las alturas y de inmediato ordenó un furibundo ataque apenas entraran a la pampa.

6.10) Desarrollo de la Batalla
Ya era las 9 de la mañana cuando el general Valdez condujo a su formidable división por el declive más a la izquierda de los batallones de infantería peruana comandadas por el General La Mar ; Valdez limpió con gran facilidad a unos pocos cazadores en su trayecto y así se desplazó sin obstáculo alguno. Cuando de pronto, las Partidas de Montoneras de a caballo al mando del Coronel Carreño comenzaron a desplegarse rápidamente en batalla ante la poderosa división de Valdez, la que fue detenida y destruida por los gloriosos montoneros. Este fue el disloque decisivo que abrió paso a la debacle del enemigo, pues ante el desconcierto total y sorpresivo, el coronel Rubén de Celis, se lanzó al ataque con sólo un batallón, y al ser contenido por los independientes se produjo un repliegue desorganizado que motivó un desconcierto a toda su división. Para detener el desbande generalizado del lado izquierdo colonial de la División Villalobos , el General Monet ordenó a su ejército que interviniera para restablecer el orden, pero en vez de enfrentar al combate, estos retrocedieron en desbandada dentro de un supremo esfuerzo por impedir el caos. La Serna en persona se lanzó a la lucha tratando de dar el ejemplo, pero sin lograr su objetivo, por el contrario, fue herido finalmente y hecho prisionero. La derrota colonial ya era avasallante e incontenible. De manera desesperada intentaron imponer el orden a sus soldados que se hallaban en rebelión; la respuesta fue que los mismos rebeldes los rechazaron a balazos teniendo como saldo oficiales muertos por sus propios soldados renuentes a luchar contra los independientes.
Al llegar la una de la tarde, ya todo estaba perdido y los generales coloniales ubicados en la cima del cerro Condorcunca al mando de Cánterac, se reunieron desesperados en una Junta de Guerra; y en el debate, originado y presionado por las circunstancias, la mayoría de los Oficiales del Ejército Colonial, se pronunció por continuar con la guerra en el mismo campo de batalla.
Pero cuando trataron de reagrupar a sus soldados, la realidad los volvió a golpear rudamente; porque ya no habían soldados dispuestos a seguir luchando en una campaña plena de desastres; así pasaron algunas horas de desconcierto general, hasta que al declinar la tarde se hizo presente dentro de las filas españolas derrotadas, como parlamentario de Sucre, el general La Mar , quien les propuso una capitulación honrosa que fue aceptada luego de varios contubernios secretos por el adversario, dada la inmovilización y también por la subordinación de sus soldados. De esta manera se dio por concluida la Batalla de Ayacucho.

7) Capitulación de Ayacucho

La Batalla de Ayacucho habría durado más de tres horas, al final de ella, el ejército colonial contó con un aproximado de 1,400 muertos y 700 heridos, además de unos 1,000 prisioneros, entre los que se encontraba el Virrey La Serna. El parque de artillería capturado fue grande, 14 piezas de cañones y 2,500 fusiles así como muchos otros complementos bélicos. El Ejercito Unido contó a 300 muertos y 619 heridos.
Sumado a los rendidos y los capitulados, se contaron 14 generales coloniales, con todos los oficiales cuyo número era superior al medio millar de los cuales solo un 20 por ciento eran de origen europeo. Valdez aseguraba que entre sus soldados y oficiales apenas habían unos 500 europeos o sea un mínimo por ciento del total.

La invitación a capitular partió de Sucre, orden que fue transmitida a Cánterac y sus Oficiales el día 9 de Diciembre de 1824 por el General La Mar. Sabiendo que su causa estaba totalmente perdida, y conocedores de la renuncia masiva de los soldados a continuar con la lucha, todos los Oficiales y Generales aceptaron en conjunto la Capitulación , con la única excepción del Coronel Diego Pacheco, que siguió el ca mino al Sur con el ánimo de continuar la guerra.
Momentos después, se iniciaron las discusiones pertinentes a las condiciones de capitulación que les fue impartida por Sucre, el grupo de Oficiales Coloniales se instalaron en la altura del cerro Condorcunca, mientras Canterac y Carratalá se adelantaban para tratar con el propio líder de los ejércitos independientes los términos del documento.
La entrevista tuvo lugar en la pampa de Ayacucho en donde se redactó las cláusulas básicas de la capitulación, una copia de ese documento fue llevado a los oficiales enemigos que permanecían en la cima del Condorcunca; Allí mismo se discutió y de inmediato se hicieron algunas pequeñas correcciones.
Para concretar la redacción definitiva del documento volvieron al campo independiente los generales Valdés y García Camba, ya era el día siguiente o sea el 10 de Diciembre, confeccionaron el texto definitivo de la capitulación. Sucre al recibir el documento final dio su plena aprobación, salvo de algunos artículos en los que dejó anotadas sus observaciones y las limitaciones con las que se les aceptaba. El texto de la Capitulación de Ayacucho se firmó un día después, el 11 de Diciembre.

7.1) Texto de la capitulación de Ayacucho
«...Don José de Cánterac, Teniente General de los Reales Ejércitos de S.M. encargado del Mando Superior del Perú; por haber sido herido y hecho prisionero en la batalla de este día el Excmo. Sr. Virrey D. José de La Serna ; y habiendo oído de los señores Generales y Jefes, que se reunieron después que el Ejercito Español llenando en todos sus sentidos cuanto ha exigido la recuperación de sus armas en la sangrienta jornada de Ayacucho y en toda la guerra del Perú, ha tenido que ceder el campo a las tropas independientes debiendo conciliar a un tiempo el honro a los restos de estas fuerzas con la disminución de los males del país, ha creído conveniente proponer y ajustar con el general de División de la Republica de Colombia, Don Antonio José de Sucre, Comandante en jefe del Ejército Unido Libertador del Perú, las condiciones que contienen en los artículos siguientes:
a) El territorio que guarnecen las tropas españolas en el Perú será entregado a las Armas del Ejercito Unido Libertador hasta el desaguadero con los parques maestranzas y todos los almacenes militares existentes. Concedido también serán entregados los restos del ejército real, los caballos de tropa y demás fuerzas y objetos pertenecientes al gobierno español.
b) Todo individuo del ejército español podrá libremente regresar a su país y será de cuenta del Estado del Perú costearle el pasaje, guardarle entre tanto de la paga que corresponda mensualmente a su empleo, ínterin que permanezca en el territorio-Concedido, pero el gobierno del Perú, solo abonará las medias pagas mientras proporcione transporte.
Los que marcharen a España no podrán tomar las armas contra la América mientras dure la guerra de la independencia, y ningún individuo podrá ir a punto alguno de América que este ocupado por las armadas españolas.
c) Cualquier individuo de los que componen el ejército Español podrá ser admitido en el Perú en su propio empleo, si lo quiere concedido.
d) Ninguna persona será incomodada por su opinión anterior, aun cuando haya hecho servicios señalados en este tratado concedido, si su conducta por no turbarse el orden publico y fuera conforme a las leyes.
e) Cualquier habitante del Perú, bien sea europeo o americano, eclesiástico o comerciante, propietario o empleado, que se acomode trasladarse a otro país, podrá verificarlo en virtud a este convenio, llevando consigo su familia y propiedades prestándole el estado protección hasta su salida y si eligiere vivir en el país, será considerado como peruano- Concedido.
f) Las propiedades de los individuos españoles que se hallaren fuera del territorio, de las cuales serán libres de disponer en el término de tres años, debiendo considerarse en igual caso, las de los americanos que no quieren trasladarse a la península y tengan allí sus intereses de su pertenencia-Concedido como el artículo anterior si la conducta de estos individuos no fuese de ningún modo hostil a la causa de la libertad y de la independencia de América, pues en caso contrario el gobierno del Perú obrará libre y discrecionalmente.
g) Se concederá al término de un año para que todo interesado pueda usar el articulo 5º y no se le exigirá mas derecho que los acostumbrados de extracción, siendo libres de todo derecho las propiedades de los individuos del ejercito-Concedido.
h) El Estado del Perú reconocerá la deuda contraída hasta hoy por la hacienda del gobierno español en el territorio.
El Congreso del Perú resolverá sobre este artículo lo que convenga a los intereses de la República.
i) Todos los empleados quedarán confirmados en us respectivos destinos, si quieren continuar en ellos, y si alguno o algunos no lo fuesen o prefieren trasladarse a otro país serán comprendidos en los artículos 2º y 5º - Continuarán en sus destinos los empleados que el gobierno guste confirmar, según su comportamiento.
j) Todo individuo del ejército o empleado que prefiera separarse del servicio y quedase en el país, lo podrá verificar y en este caso sus personas serán sagradamente respetados- Concedido.
k) La plaza del Callao será entregada al ejercito unido libertador, y su guarnición será comprendida en los artículos de este tratado- Concedido; pero la plaza del Callao con todos sus enseres y existencias será entregada a disposición de S.E. el Libertador dentro de veinte días.

l)
Se enviara jefes de los ejércitos españoles y unido Libertador a las provincias para que los unos reciban y los otros entreguen los archivos almacenes, existencias y las tropas de las guarniciones- Concedido componiendo las mismas formalidades en la entrega del Callao. Las provincias están del todo enterados a los jefes independientes en quince días y los pueblos más lejanos en todo el presente mes.
ll) Se permitirá a los buques de guerra y mercantes españoles hacer víveres en los puertos del Perú por el término de seis meses después de la ratificación de este convenio. Para habilitarse y salir del mar Pacífico. Concedido; pero los buques de guerra solo se emplearán en sus aprestos, para marcharse sin cometer ninguna hostilidad, ni tampoco a su salida del Pacifico; siendo obligados a salir de todos los mares de América ocupada por los españoles.
m) Se dará pasaporte a los buques de guerra y mercantes españoles para que puedan salir del Pacifico hasta los puertos de Europa- Concedido, según el articulo anterior.
n) Todos los jefes y oficiales prisioneros en la batalla de este día quedarán desde luego en libertad y lo mismo los hechos en anteriores acciones por uno y otro ejército – Concedido y los heridos se auxiliarán por cuenta del erario del Perú. Hasta que completamente restablecidos dispongan de su persona.
o) Los generales, jefes y oficiales conservarán el uso de sus uniformes y espadas, podrán tener consigo a su servicio los asistentes correspondientes a sus clases y los criados que tuvieren- Concedido, pero mientras duren en el territorio estarán sujetos a las leyes del país.
p) A los individuos del ejército, así que resolvieren sobre su futuro destino en virtud de este convenio, se les permitirá reunir sus familiares e intereses y trasladarse al punto que elijan facilitándoles pasaportes amplios para que sus personas no sean embargadas por ningún estado independiente hasta que llegaran a su destino- Concedido.
q) Toda duda que se ofreciere sobre algunos de sus artículos del presente tratado se interpretará a favor de los individuos del Ejército Español - Concedido: esta estipulación reposará sobre la buena fe de los contratantes.
Y estando concluido y ratificados, como de hecho se aprueban y ratifican estos convenios, se formarán cuatro ejemplares de los cuales dos usos que les convengan Dados -Firmados de nuestras manos en el campo de Ayacucho a 9 días de diciembre de 1,824.